sábado, 12 de abril de 2014

Cumbre Bíblica Católica de Nueva York 2014


Haga clic aquí para más información.


Haga clic aquí para más información.

jueves, 13 de marzo de 2014

Un año con Francisco


Por estos días se cumple el primer aniversario del Pontificado de Francisco. El contexto en el que fue elegido Papa estaba marcado por una crisis enorme de credibilidad del mundo en la Iglesia Católica debido, sobre todo, a los escándalos sexuales de miembros del clero que se hicieron públicos, la renuncia  - forzada, además de su propia edad y condiciones físicas - por múltiple circunstancias al interior de la Iglesia de Benedicto XVI y la justa posibilidad histórica y numérica de que las mayorías católicas constituidas en y de los pueblos latinoamericanos pudiesen tener su primer Papa.

Desde el inicio, todo fue novedoso y refrescante en la elección de Jorge Mario Bergoglio como Papa: el lugar geográfico y la orden religiosa de la que procedía, el origen humilde, el nombre escogido para su pontificado, pero, sobre todo, su estilo, su impronta personal en cada palabra, en cada gesto, en cada modo de ser y proceder. Nuevo y refrescante estilo que, de inmediato, silenciosa, casi imperceptiblemente pero contundentemente empezó a manifestarse en las opciones que fue ejecutando con sus respectivas renuncias: una habitación en vez de los aposentos y oficinas palaciegos, un Renault en vez de vehículos de lujo, zapatos viejos en vez de zapatos de marca, pedir la bendición al pueblo en vez de bendecir, etc. Opciones, proceder, gestos, estilo novedoso, sobre todo, en medio de una sociedad en la que se privilegia el poder, el tener, el derroche, el lujo, el confort, la ostentación y la apariencia.

La palabra cercana y sencilla, el gesto cálido y acogedor, el rostro sonriente, la aproximación humana y compasiva a los más débiles y necesitados son otros elementos que – como el de Nazarethn y el de Asis  - caracterizan el ministerio de Francisco. Y es un Papa con humor. Humor que, junto con la oración suya y la de todos por su ministerio petrino es el mejor parachoque en medio de la dura tarea de llevar el timón de la barca de Pedro, unas veces entre tibios amaneceres otras, entre amenazantes borrascas y tempestades, pero siempre con la confianza puesta en el Señor de la Iglesia y de la historia.

Podemos decir que, Francisco, en tan corto tiempo, ha hecho honor al nombre escogido para su pontificado, el del pobrecito de Asis, pero – sobre todo – honor al Evangelio de Jesucristo al que ha dedicado toda su vida. Su ministerio ha sido un profetismo auténtico mediante la pedagogía simbólica del testimonio de su propia vida.

Sin lugar a dudas francisco se ha convertido en un signo para el mundo de hoy, para nuestra coyuntura histórica y para toda la humanidad. Un signo de humanidad para creyentes y no creyentes, para católicos y no católicos, para pueblos y naciones de los más diversos rincones de la tierra y de las más diversas culturas. Francisco a todos convoca, a todos impacta, a todos llama la atención su modo de ser y de hacer Iglesia en el mundo de hoy.

Su estilo puede resumirse en un llamamiento – desde su mismo estilo – a vivir un humanismo cristiano ya estrenado, ya probado y testimoniado en otras épocas. Un humanismo cristiano que - por olvidado en nuestra sociedad actual - hoy parece novedoso: el humanismo de Jesús de Nazareth, elemental y básico, el humanismo cristiano de los primeros cristianos y, más tarde, del pobrecito de Asis: el hermano Francisco y de tantos y tantas hombres y mujeres que han vivido y encarnado en sus vidas el evangelio del humilde carpintero y pescador de Nazareth. Todo es nuevo pero todo es viejo en Francisco porque nos recuerda la necesidad de volver  a la fuente primordial y norma normada de nuestra vida cristiana: el modo de ser y de hacer Jesús de Nazareth.

Abundante, desde todos los ángulos, el pontificado ejercido por Francisco en tan solo un año: revisión de la Curia Romana, revisión del Banco Vaticano, Comisión Asesora de ocho cardenales para la revisión de los grandes temas de la vida de la Iglesia, convocatoria al Sínodo de la Familia, creación de una comisión defensora de los derechos de los niños y, en la tarea evangelizadora y profética, ha empezado a poner los énfasis en los temas en los que – a la luz del propio evangelio – hay que ponerlos: en la compasión y en la misericordia, en la humildad y en la transparencia en lugar de la obsesión por temas como los legales o los sexuales que tanto aburren, alejan y angustian a los creyentes.

Ad multos annos! Que sean muchos años los que Francisco esté bendiciéndonos. Nos unimos en oración de acción de gracias por este viento fresco que entró a borbotones en todos los rincones de la Iglesia y del mundo y quiera Dios que entre gestos y símbolos, entre exhortaciones y documentos, Francisco pueda, además de tomar nuevas posiciones, ejecutar nuevas decisiones que impacten de fondo temas fundamentales que el mundo entero espera ver tratados y reconsiderados en el seno de la Iglesia Católica.


Después de Francisco y su personal sello el ministerio de Pedro en la Iglesia ya no volverá a ser el mismo. Que Dios y María lo sigan acompañando y bendiciendo y, por él, seamos bendecidos todos.



jueves, 6 de marzo de 2014

Verbum Domini II: La Palabra de Dios Llevada a todos los Pueblos



 
            Son varios los momentos en que Jesús de Nazaret, el Maestro, envió a sus amigos y discípulos a difundir  el Mensaje del Reino. A pie, en pareja, desde los tejados, desde cualquier medio. Y en sus reuniones recordaban los hechos y milagros vividos. Como aquel en que, teniendo hambre y siendo muchos, multiplicó los panes y los peces. Y cómo mandó recoger y guardar las sobras. Servirían para más adelante, para recordar el milagro. Todo, por insignificante que fuera, era importante.

            Pasaron los años. Siguieron recordando,  pero eran otras generaciones. La memoria viva se puso por escrito. Se guardaron esos escritos, esos pedazos de tela, de pergamino, de cerámica donde en alguna ocasión estuvo impresa la memoria de la presencia de Yahvé, de Jesús, del Pueblo Elegido.  Muchos de esos escritos pasaron de generación en generación. Algunos sobrevivieron las invasiones romanas, la destrucción del Templo, la debacle de un pueblo. Pero, aunque fueran pedazos simples, sin apenas valor, para los creyentes contenían restos de la Palabra Viva del Señor. Y había que guardarlos como gran tesoro.

Siglos han pasado. Pero esos restos, esas cerámicas, esos manuscritos se han conservado. Y una familia creyente en el Señor Jesús, en un Dios que es Padre para nosotros, se ha dedicado por años a recoger esos textos perdidos, esos objetos que, en algún momento,  fueron utilizados en la comunidad para conocer, alabar, aprender del Señor.

La Familia Green, que por años se ha dedicado a recoger esos fragmentos, como los apóstoles que recogieron  los restos de los panes multiplicados, esos textos, esas cerámicas y escritos, quieren mostrarlos a todos. Van a formar parte  esos objetos de un Museo, el Museo de la Biblia, donde se podrán apreciar y consultar y estén al servicio de todos.  Habrá cabida en dicha institución  a objetos bíblicos procedentes de diversas tradiciones creyentes salidas del mismo libro, la Biblia. Desde el respeto y la ancianidad del judaísmo a las diversas ramas del cristianismo como son el mundo reformado, el católico u ortodoxo.

Mientras ese Museo abre sus puertas se va a llevar a cabo una exposición de algunos de los fondos que, en un futuro, formen parte de las exposiciones permanentes y temporales del Museo.

Dicha exposición se tendrá  en la Ciudad del Vaticano, junto a la tumba de Pedro, uno de los doce seguidores de Jesús. Entre el 1 de abril al 22 de junio habrá la oportunidad de contemplar estos tesoros de la Colección Green junto con obras también prestadas propiedad de instituciones culturales y eclesiásticas como son la Biblioteca y el Museo Vaticanos.  De entre los cientos de objetos a exhibirse destacan 10, considerados los TOP TEN que son:

1.     Tres fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto, los textos más antiguos existentes de las Escrituras Hebreas

2.     Una página doble del “Codex Vaticanus” uno de los cuatro códices unciales, esto es los manuscritos completos  más antiguos de la Biblia Griega, fechados alrededor de los años 325 a 350 de la Era Actual. Es un préstamo de la Biblioteca Vaticana, situada en la Ciudad del Vaticano.

3.     Cinco páginas del Códice Bodmer de los Salmos, el cual contiene el Libro de los Salmos en Griego casi en su totalidad. Escrito en papiro y datado entre el tercer y cuarto siglos de la Era Actual.

4.     Páginas del Códice Rescriptus Climaci un manuscrito en palimpsesto que contiene el texto de la Biblia en griego del siglo octavo y textos del siglo sexto en Arameo Cristiano-Palestino, una lengua cercana al Arameo que Jesús habló.

5.     Un ejemplar de la Biblia de Tours completa, el ejemplar más antiguo existente de esta Biblia editado y publicado por Alcuino de York en el siglo IX en la Abadía de San Martin en Tours, Francia. Obra en préstamo propiedad de la Biblioteca Abacial de San Gall en Suiza.

6.     El “Bath Old English Gospels” una copia de la única traducción completa de los evangelios en Inglés Antiguo, llevada a cabo en el siglo XI y que por primera vez en la historia sale para una exhibición fuera de Inglaterra. En préstamo de la Biblioteca Parker del Corpus Christi College, el cual forma parte de la Universidad de Cambridge.

7.     Un fragmento nunca antes expuesto de los primeros comentarios en Hebreo sobre el Pentateuco realizados por el Rabino Sa´adia Gaon y fechados en el siglo XI, descubiertos en la Geniza de la Sinagoga de Ben Ezra en El Cairo, Egipto

8.     El “Libro de las Horas y Salterio” de Elizabeth de Bohun,  condesa de Northampton, editado en el siglo XIV y uno de los manuscritos más extensamente miniados entre los de su clase que existen.

9.     Un ejemplar de la primera edición de la King James Bible - la Gran “HE” Biblia de 1611- la traducción más influyente de la Biblia que jamás se haya producido en lengua inglesa

10.  Uno de los trece Rollos de la Tora procedente de la Comunidad Judía de Kaifeng, en China. Préstamo procedente de la Bridwell Library Special Collections, de la Escuela Teológica de Perkins, anexa a la Southern Metodist University 

Galeria de fotos de la expocisión


miércoles, 5 de marzo de 2014

Simbiosis de cultura, historia y religiosidad


ARTE SACRO
Simbiosis de cultura, historia y religiosidad

El director de la Oficina de asuntos católicos para la Sociedad Bíblica Americana brinda detalles sobre la exposición La Biblia: camino de Dios en el camino del hombre

Por TANIA CHAPPI (cultura@bohemia.co.cu)
Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA
(Especial para Bohemia Digital)

28 de enero de 2014
El entrevistado Mario Paredes,
Esta exposición puede resultar atractiva para “cualquier persona
deseosa de expandir sus conocimientos culturales”,
considera Mario Paredes.
Entre tantos objetos valiosos, Mario Paredesprefiere algo que, en comparación con las piezas egipcias, losrollos de laTorá y sus lujosos estuches, los manuscritos iluminados, la primera Bibliaimpresa en España, por citar solo algunos, posee carácter más modesto. Se trata de los paneles que rodean las vitrinas y guían al visitante.

“La exposición está acompañada por una serie de pinturas exquisitas que van mostrando el desarrollo de la historia bíblica, desde la Creación hasta la Resurrección. Constituyen una enseñanza de lo que ha sido el pensamiento bíblico antes y después del Nuevo Testamento”, refiere el máximo representante de una de las instituciones auspiciadoras de tan especial muestra.

-¿Son habituales en el mundo este tipo de exhibiciones?

Momento de la gala cultural de apertura de la muestra.
Momento de la gala cultural celebrada en la Plaza de la Catedral,
que inauguró, el pasado 11 de enero, la valiosa muestra.
-La verdad es que no. Nuestra Sociedad inauguró la primera exposición bíblica en el Vaticano. Por entonces el Papa Benedicto XVI viajó a Cuba. Él expresó su deseo de que un día esa exposición pudiera ser presentada aquí. Asimismo fue un deseo del cardenal arzobispo de La Habana, don Jaime Ortega Alamino, quien propuso el nombre de la muestra y la Catedral de La Habana como el mejor lugar para acogerla.

-Tengo entendido que es itinerante.

- Surge de una colección privada perteneciente a una familia de los Estados Unidos y posee 45 mil piezas que se han ido obteniendo a través de compras, de intercambios, etcétera. A partir de ella tenemos también en este momento una exposición en Israel, otra en Atlanta y otra en Colorado. Son de diferentes dimensiones; por ejemplo, en Cuba exhibimos 120 objetos, en Atlanta más de 600. El próximo abril regresaremos a Roma para presentar una nueva exposición bíblica con alrededor de 500 piezas. Lo que hacemos es mostrar objetos de valor histórico, que se relacionan con los tiempos bíblicos, tanto antes de la era cristiana como después de ella”.

-¿Qué otros elementos hacen tan especial esta propuesta?

Una de las pinturas alusivas a la historia bíblica.
Una de las pinturas alusivas a la historia bíblica.
-El tema es singular. Hemos querido conformar una exposición para las comunidades cristianas en Cuba, tanto católicas como protestantes -por eso ha sido auspiciada también por la Comisión Bíblica del Consejo de Iglesias de Cuba, entre otros-, que nunca antes han tenido la experiencia de acercarse, ver y prácticamente palpar estos objetos bíblicos.

“Al mismo tiempo, ciertamente está el elemento de la cultura bíblica, que atrae a cualquier persona deseosa de expandir sus conocimientos culturales. Pienso que el dato histórico bíblico, que ha marcado el desarrollo de la civilización occidental, es un elemento sumamente importante”.

-Al hacer el recorrido pude observar verdaderas obras de arte.

Uno de los rollos de la Torá.
Rollo de la Torá. El texto fue escrito sobre pergamino, en el
siglo XIX, en Alemania. Explica el catálogo que esta “es una rara
pieza histórica”, pues “la mayoría de las copias fueron
destruidas por los nazis durante el Holocausto en la Segunda
Guerra Mundial”.
-Todo coleccionista busca objetos históricos de valor, y al mismo tiempo la expresión artística, la originalidad. Aquí hay muchas cosas altamente elaboradas, bellísimas. Los papiros, por ejemplo, tienen un valor incalculable. Después, donde se mantenían en la cultura antigua judía los libros de la ley, es decir, la Torá, son vasijas confeccionadas con oro y plata, para preservar esos textos sagrados.

-¿Cuál es la pieza más valiosa de las traídas a la Isla?

-La máscara egipcia, que tiene que ver con el período del pueblo judío bajo la esclavitud en Egipto. En términos de publicaciones, hay varios manuscritos bíblicos y primeras ediciones de la Biblia que se hicieron tras el nacimiento de la imprenta, es decir, a partir del siglo XVI.

-Un conjunto tan relevante necesita condiciones especiales de conservación.

-Hemos traído un equipo de 12 expertos, quienes montaron la exposición y uno de ellos está todos los días pendiente de que la climatización sea la adecuada.

Obsérvese la delicada ornamentación del cuero y el metal.
Obsérvese la delicada ornamentación del cuero y el metal.
-¿Acciones vinculadas con la muestra y posteriores a su inauguración?

-La exposición vino acompañada por cinco conferencias magistrales: la primera la dictó el arzobispo bibliotecario del Vaticano, Jean Louis Brugues, y versó precisamente sobre esta muestra; fue una reflexión antropológica acerca de cómo el hombre se relaciona con el Dios de la Biblia.

“El mensaje que queremos comunicar a los interesados en la  exposición es que detrás del suceso histórico recogido aquí, está un hecho espiritual, existencial: la búsqueda del ser humano para descubrir lo que es la revelación de Dios en la historia”.
La Biblia: camino de Dios en el camino del hombre, se mantiene abierta al público en la Catedral de La Habana hasta el próximo 2 de febrero. La apertura, el 11 de enero, estuvo precedida por una gala cultural que incluyó música, danza y dramatización de textos bíblicos.

“Todo era bueno”



La historia de la salvación judeo-cristiana consignada en la Biblia se abre, en el libro del Génesis del Antiguo Testamento, con una maravillosa constatación: “Creó Dios todas las cosas y vio Dios que todo era bueno”.( Gen 1,4). Sin embargo, la inocultable tragedia de mal, la abrumadora evidencia de sufrimiento, de dolor, de violencia, de injusticia, de inequidad, de muerte… en el mundo, experimentado en forma de mil conflictos de tipo individual, familiar, social, inter-nacional, hace que el hombre se haya preguntado, desde siempre, por la causa de estos desarreglos, de los atentados contra la armonía primigenia con la que Dios creó y nos creó.

La interpretación bíblica y cristiana trata la experiencia y la causa del mal como “pecados” (en plural, en el Antiguo Testamento) y como “pecado”  hamartía  en singular, en el Nuevo Testamento). Esta última interpretación, la que más nos interesa como cristianos, como hombres y mujeres del Nuevo Testamento, consiste en una postura estructural, en una opción fundamental de la vida del hombre en contra de su Creador y Padre compasivo y misericordioso, en contra de su voluntad, en últimas, en contra del amor al hermano (especialmente al más pequeño) a quien – según lo revelado por Jesús de Nazaret – debemos amar del mismo modo y en las misma proporción en la que Dios nos ama. Así, si la vida en Dios es vida en el amor, el pecado y la vida en él es vida sin Dios, es decir, sin amor, y las terribles manifestaciones del mal se explican como carencia del amor de Dios vivido por los hombres y mujeres, sus creaturas, sus hijos. Pero, al revés, toda curación definitiva de cualquier experiencia de mal en el mundo – desde el punto de vista cristiano – procede del amor de Dios entre los hombres.

En esta coyuntura histórica de tránsito de la modernidad a la posmodernidad, el hombre de hoy quedó a tientas, sin una verdad absoluta que oriente y regule su vida. La vida del hombre de hoy transcurre en el relativismo moral de las medias verdades, de las verdades de bolsillo, de los estilos de vida “a la carta” según los cuales nada vale o todo vale por igual de acuerdo a la utilidad práctica que todo tenga para el goce ya, aquí y ahora; pues vivimos el cada día sin la visión trascendente de la historia y con la triste perspectiva del no-futuro. Solo cuenta el hoy para el goce inmediato y todo se valida y justifica con este fin.

En el mundo del relativismo moral, del laxismo, del subjetivismo, del sentimiento (en contra de la razón), una interpretación teológica del mal, universal y objetiva, perdió su sitio pues todo le es permitido al hombre de hoy, especialmente si es prohibido, tanto en cuanto le produzca placer. En la otra orilla se encuentran las posturas y comportamientos de hombres y mujeres, más propios de la modernidad, que tienden a juzgarlo todo como malo, como pecado, de manera rigorista, escrupulosa y que, en palabras del mismo Jesús, “cuelan el mosquito pero se tragan el camello”. Cuaresma nos recuerda que no cualquier cosa es pecado pero que existe el pecado: la negación a la voluntad de Dios que nos pide que nos amemos los unos a los otros como hermanos para la construcción de una mejor sociedad y mundo que éste en el que hoy habitamos y del que todos somos co-responsables.

“Viendo Dios que la maldad del hombre cundía en la tierra… se arrepintió de haber hecho al hombre…”(Gen 6,6) .La Cuaresma, tiempo litúrgico de fuerte llamado a la (metanoia) conversión es, sobre todo, un tiempo fuerte para volver a interpretar el mundo y la historia de la humanidad a la luz de Aquel de quien pende y depende nuestra vida. Por Cristo, con El y en El, la humanidad tiene una nueva oportunidad y la Cuaresma tiene que ser un tiempo propicio para volver a mirar nuestra vida y la vida de nuestros próximos desde el querer de Dios que nos descubre su amor pero, al mismo tiempo, nos desvela nuestras negativas al amor de Dios y al amor de nuestros hermanos. Tiempo en el que ha de quedar al descubierto nuestro pecado: nuestra mentira, nuestro sin-sentido, nuestras traiciones y temores, en definitiva, nuestra falta de fe que es falta de confianza en el Dios que nos ha estado amando y nos llama eternamente a su casa, a la vida en El.

          La conversión a la que la Palabra de Dios y la liturgia de la Iglesia Católica nos convocan en el tiempo de Cuaresma consiste en la toma de conciencia del amor de Dios manifestado en nuestras vidas, en todo lo que somos y tenemos y – con ello – a la toma de conciencia de nuestro pecado como postura fundamental contra el amor primero de Dios. Cuaresma es tiempo para el arrepentimiento sincero, para la adecuación de nuestra vida a la vida que Jesús nos propone en su evangelio y para la confianza absoluta en el amor perdonador del Padre.

          Todo esto, en contra de una sociedad aparentemente satisfecha, soberbia, prepotente, engreída, con unas conquistas de la ciencia y la técnica que en vez de acercarnos más para “amarnos los unos a los otros” nos ha dejado encerrados entre muros, llenos de armas más sofisticadas para matarnos más, muy lejos de la vida en el paraíso original para el que fuimos creados.

La Cuaresma es un llamado a construir una sociedad ética y moral. La “amoralidad” (vida sin normas morales) e “inmoralidad” (vida en contra de los principios morales) de tantos, recorre por estos días los caminos del mundo abriendo surcos de violencia, sangre, muerte, crisis, guerras, divisiones, hambre, injusticia, inequidad, miseria, etc…

El sistema teológico cristiano permite a los creyentes en Cristo volver a empezar siempre de nuevo, volver a intentarlo, volver a confiar en el Padre amoroso, dejarnos abrazar por su amor eterno. El Sacramento de la Reconciliación es la experiencia de que la armonía primera siempre es posible, que las relaciones rotas con Dios, con el otro y con la naturaleza pueden curarse definitivamente y que la bondad de todas las cosas queridas por Dios en el primer día de la creación es posible también hoy.

Los invito a vivir intensamente esta Cuaresma 2014 como un espacio-tiempo precioso que la Liturgia Católica nos concede para intentar de nuevo y entre nosotros el paraíso perdido que hizo Dios cuando “vio que todo era bueno”.

miércoles, 12 de febrero de 2014

“Una alegría que nada ni nadie nos puede arrebatar” (Juan 16,22)


El pasado 24 de noviembre de 2013, con ocasión de la clausura del año de la fe, la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo y en el primer año de pontificado de Francisco,  fue dada a conocer en Roma la exhortación apostólica EVANGELII GAUDIUM (La alegría del Evangelio), documento que puede ser considerado como el ideario y derrotero de lo que el Papa Francisco quiere que sea su pontificado y, por tanto, su visión de la misión de la Iglesia en esta coyuntura histórica y social de la humanidad.

Desde la alegría que brota del Evangelio, de la Buena Nueva de Jesucristo que invita al ser humano a vivir como hijo de Dios y hermano de todos en la certeza de un Dios revelado por Jesucristo como Padre compasivo y misericordioso, el Papa Francisco convoca a todos los miembros de la Iglesia a convertirse en misioneros, (Cfr. Capítulo Primero) en pregoneros de esta buena y alegre noticia, nos invita a salir al mundo, a desinstalarnos y desacomodarnos para alcanzar - con la verdad del evangelio que es Jesucristo mismo - los lugares, circunstancias y realidades humanas que hoy tanto necesitan del evangelio y de “la alegría que nada ni nadie nos podrá arrebatar” (Jn 16,22). Esta tarea misionera dela Iglesia en el mundo ha de cumplirla la Iglesia como una madre de corazón abierto que entiende y acoge a todos los seres humanos en su seno. Madre con capacidad para entender, interpretar, amar, perdonar, convertirse y convertir – a la luz del evangelio – las realidades en las que hoy vive, se desarrolla y se expresa el ser humano.

Entre las realidades que el Papa Francisco considera que atentan contra la alegría del evangelio que el ser humano ha de experimentar están la economía que excluye de sus beneficios a las grandes mayorías de la humanidad (Cfr. Capítulo Segundo) por la idolatría del dinero, que oprime y avasalla en vez de servir, que tiraniza y esclaviza en vez de dinamizar y hacer efectivas la solidaridad, la libertad, la vida abundante y la fraternidad de todo el género humano. Idolatría del dinero que genera inequidad e injusticia y, con ello, la violencia que impide la experiencia de la alegría del evangelio y que – muy por el contrario – hunde al ser humano en una tristeza individualista que aniquila el sentido y vocación de la existencia humana.

El análisis de las grandes realidades que experimenta la humanidad lanza – según el mismo Francisco – grandes desafíos misioneros a la Iglesia y a cada creyente hoy.  Desafíos que tienen que ver principalmente con la inculturación de la fe y, concretamente, con la manera de anunciar (Cfr. Capítulo Tercero) el evangelio.

Dicha tarea evangelizadora, nos recuerda el Papa Francisco, tiene – intrínseca y esencialmente – una dimensión social (Cfr. Capítulo Cuarto). Unas repercusiones comunitarias que se verifican en lo que en anteriores discursos eclesiales se llamó la opción preferencial por los más pobres de entre los pobres. Opción preferencial que supone la visión y construcción de una Iglesia misionera y pobre, de los pobres y para los pobres, si quiere ser y permanecer indefectiblemente fiel a su fundador: nuestro Señor Jesucristo.

Esta dimensión social que brota de la Buena Nueva vivida y enseñada por Jesucristo se manifiesta y concreta especialmente en el don de la paz social y religiosa. Paz social y religiosa que pide un renovado diálogo entre la fe, la razón y las ciencias y un diálogo ecuménico entre las distintas religiones.

Finalmente, el Papa Francisco nos recuerda las grandes motivaciones que los creyentes, en el seno de la Iglesia Católica, tenemos para renovar nuestro ser y quehacer misionero (Cfr. Capítulo Quinto). Entre otras motivaciones tenemos la salvación que Dios nos ofrece en Jesucristo amándonos como hijos, la acción del Espíritu del Resucitado en medio de su Iglesia y la presencia de María como Madre y estrella de la nueva evangelización.

Si pretendiéramos, aún más, resumir este ideario de Francisco y de lo que con su ministerio Petrino quiere para cada discípulo de Cristo en la Iglesia y para el mundo de hoy, tendríamos que decir que el Papa Francisco sueña:

  • Con una Iglesia que sea signo en el mundo de la alegría que brota del Evangelio.
  • Una Iglesia que salga – como misionera - al encuentro de todas las realidades humanas para salvarlas con la alegría del Evangelio.
  • Una Iglesia que viva en permanente estado de renovación, esto es, de conversión.
  • Una Iglesia que se comporte como una madre de corazón abierto, especialmente entre y con los más pobres y necesitados de la experiencia del amor de Dios.
  • Amor de Dios que llena de alegre esperanza y de sentido la vida de cada ser humano y de toda la humanidad.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Navidad y la Sagrada Familia


La Navidad es una época del año que tiene su fundamento en un acontecimiento histórico-salvífico: el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, que los cristianos conmemoramos en un tiempo litúrgico del mismo nombre. En una sociedad materialista como la nuestra, la Navidad ha sido convertida en una temporada del año para vender y comprar, para gastar y consumir, para ostentar y derrochar. Y en este enorme tráfico consumista el mensaje de lo que los cristianos recordamos, el significado de lo que los cristianos celebramos en estas fechas se manipula, se pierde, se diluye, se olvida.

Es enorme la significación que la Navidad contiene para el mundo en general y para los cristianos en particular. Lo que celebramos es el nacimiento de JESUS DE NAZARET, quien es, para todos, modelo de Humanidad y Divinidad: porque Jesús es Divino por lo profundamente Humano. 

Cuando los cristianos confesamos a Jesús como Dios hecho Hombre, confesamos al mismo tiempo, el destino último y definitivo al que está llamada la humanidad entera: el de divinizarnos encarnándonos en la historia y su cotidianidad para divinizarnos humanizándonos. En Navidad, por tanto, celebramos la alegre y esperanzadora certeza de que en el Nacimiento de Jesús, Dios ha querido quedarse para siempre con nosotros mostrándonos en El, el Camino, la Verdad y la Vida a la que todos estamos llamados.

El acontecimiento histórico de la Navidad ocurre en el contexto de una Familia. Entre tantas significaciones que aporta la conmemoración de la primera Navidad, el valor dado por Dios a la familia en el nacimiento de Jesús cobra hoy importancia y especial vigencia entre nosotros. 

Padecemos y asistimos hoy a una profunda crisis de la humanidad y de humanidad en todos los órdenes. Los graves problemas puestos de manifiesto en la crisis muestran una más profunda y definitiva crisis en el corazón mismo del ser humano: una des-humanización contraria a todo lo que significa e implica el mensaje de la Navidad. Pero, al mismo tiempo, los graves problemas sociales que brotan del corazón del hombre tienen  su origen en una profunda crisis de la familia.

Es extensa la lista de los enormes conflictos que hoy atentan contra el modelo familiar propuesto desde la primera noche de Navidad y sustentado por la predicación de la Iglesia Católica en Occidente: 
  • A la brecha generacional entre padres e hijos en un mundo que cambia a diario y velozmente se suman
  • Las rupturas, los divorcios y nulidades rápidas y fáciles tipo “express”.
  • La infidelidad en una sociedad pansexualista que la propicia y estimula.
  • La falta de compromiso en una  sociedad hedonista que propugna por lo liviano, lo pasajero, lo efímero, lo fácil, desechable, lo puramente estético y aparente.
  • El mundo académico y laboral que separa, aleja y desintegra familias.
  • El machismo y el feminismo.
  • La pretendida manipulación cientista de los designios de Dios sobre la creación y la vida en familia.
  • El aborto.
  • El tabaquismo, el alcohol, las drogas.
  • El sin-sentido de la vida en una sociedad que mata pronto las ganas de vivir cuando reduce el fin de la vida a lo meramente material e intra-histórico ocultando la visión Trascendente del hombre, del mundo y de su historia, etc….

En un mundo que aboga por la pluralidad de las ideas y los estilos de vida junto al respeto por las libertades individuales y de los derechos del hombre, la Verdad – bajo ese pretexto - no debe ser negada, confundida ni disuelta en medio del mar de las individuales, pequeñas y casi siempre mezquinas verdades de bolsillo. A la Iglesia, desde la Buena Noticia que el Evangelio contiene para todo hombre y mujer de buena voluntad le corresponde anunciar cada día y, especialmente en el tiempo de Navidad, que todo hombre tiene derecho a nacer y “crecer en gracia y en sabiduría” en el seno de una familia constituida por un padre, una madre y unos hijos: modelo familiar en el que se repliquen y vivan las relaciones de amor paternales, filiales y fraternales que los cristianos reconocemos y alabamos en el mismo seno mismo de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Las perturbadoras estadísticas que nos hablan e interpelan sobre los millones de niños y niñas que intentan “crecer” y “formarse” en “hogares” disfuncionales, uni-parentales, hogares “sustitutos”, con los abuelos u otros familiares  o en instituciones gubernamentales que intentan “suplir” a las familias inexistentes, son una alarma sobre algo muy grave que está ocurriendo en nuestras comunidades y un desafío urgente para que volvamos a valorar y vivir el modelo de familia cristiana sugerido en la Navidad de nuestro señor Jesucristo.

Hoy, como nunca antes, hay nostalgia de Nazaret. 

  • Nostalgia de hogares donde padres e hijos vivan y con-vivan en comun-unión. 
  • Nostalgia de hogares a ejemplo del de Nazaret: donde los padres se amen y cumplan con la voluntad de Dios amando y sirviendo la vida a sus hijos.
  • Hogares en los que los hijos cumplan la voluntad de Dios obedeciendo a sus padres.
  • Hogares que favorezcan la construcción de un mundo en fraternidad viviendo primero en casa las relaciones fraternas.
  • Hogares en los que prevalezcan el amor y el respeto sobre las circunstancias siempre difíciles y siempre cambiantes de la vida.
  • Hogares con padres dedicados al cuidado de sus hijos y con hijos atentos y devotos a sus padres.
  • Hogares que sean verdaderas iglesias domésticas, primera experiencia de iglesia y semilleros de permanente evangelización.
  • Hogares en los que padres e hijos crezcan en humanidad cooperando con la obra creadora de Dios mediante el trabajo cotidiano.
  • Familias que sean verdaderos hogares, es decir, hogueras encendidas de amor capaces de calentar e iluminar un mundo tantas veces frío y en tinieblas.

Me congratulo con ustedes en estos días santos que vivimos los cristianos en memoria del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Me alegro con la alegría del mundo porque “un hijo nos ha nacido, un niño se nos ha dado” que lleva por nombre “Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros” y los animo para que prolonguemos en nuestras casas, en nuestros ambientes, en nuestras comunidades, las lecciones grandes, las lecciones buenas, las lecciones sagradas y eternas que podemos aprender para nuestra vida en familia del hogar de la Sagrada Familia de Nazaret, en esta Navidad y siempre.