miércoles, 31 de marzo de 2021

LA RED MÉDICA DE SOMOS SE SUMA A LA CAMPAÑA DE VACUNACIÓN

 


EL GOBERNADOR DE NUEVA YORK, ANDREW CUOMO, autorizó que una red de médicos independientes de la Ciudad de Nueva York se sume a la campaña de vacunación contra el coronavirus. Los beneficiarios de esta campaña serán, principalmente, los residentes más marginados de la ciudad, casi todos pertenecientes a comunidades de inmigrantes, y quienes hasta ahora no han podido acceder a la aplicación de las vacunas. 

SOMOS Community Care es una red conformada por 2,500 médicos —en su mayoría, médicos primarios que atienden a un millón de pacientes de origen hispano, asiático y afroamericano—, y quienes serán responsables de aplicar al menos un millón de estas vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2.

Durante la conferencia de prensa que se llevó a cabo el 26 de marzo de 2021, el gobernador Cuomo anunció en el Bronx que “el gobierno le proporcionará directamente las vacunas a SOMOS para que las apliquen en los brazos que más las necesiten, en los barrios más alejados de nuestra comunidad”. En este sentido, el gobernador reconoció que la campaña de vacunación emprendida en la Ciudad de Nueva York no ha sido capaz, hasta ahora, de incorporar a las minorías étnicas más marginadas de la ciudad. 

“Debemos vacunar equitativamente a la población”, reconoció el gobernador Cuomo, al tiempo que admitió que, aunque un 27 por ciento de la población urbana de NYC es de origen afroamericano, apenas se ha logrado vacunar a un 19 por ciento de esa población; en contraste con el 53 por ciento de origen europeo o blanco que conforma la ciudad, y que ya ha sido vacunado hasta en más de 55 por ciento. 

En principio, 75 consultorios de médicos de SOMOS empezarán a aplicar las vacunas en la próximas semanas; 100 consultorios más se incorporarán conforme a la disponibilidad de vacunas. En cualquier caso, los pacientes podrán agendar una cita con SOMOS (somosvacunas.com), consultar a su médico de cabecera y vacunarse en el mismo consultorio.

A la fecha, el Gobierno del Estado de Nueva York ha basado sus esfuerzos de inmunización en los sistemas hospitalarios y en otras instalaciones médicas. Sin embargo, esas plataformas corporativas dificultan la viabilidad y el contacto con los pacientes de escasos recursos, sobre todo con las minorías étnicas. Peor aún, bajo ese esquema, los afroamericanos e hispanos, tal como resaltó el gobernador, “confían muy poco en el sistema”, y tienen serias dudas sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas.

Los médicos de SOMOS pueden aprovechar la relación que han logrado establecer con sus pacientes para potenciar ese sólido vínculo de confianza y seguridad, y motivarlos para que acepten vacunarse. Esa estrecha relación médico-paciente —en donde el doctor desempeña el papel del médico de cabecera de antaño— depende de varios factores:

Casi todos los médicos de SOMOS hablan la misma lengua y comparten las mismas raíces culturales de las personas que atienden en las comunidades donde trabajan. Esta competencia cultural es un factor clave, comprobado fehacientemente, para la óptima comprensión de las necesidades de los pacientes por parte de los médicos.

Asimismo, la red de SOMOS apoya y valora la contribución de los Trabajadores Comunitarios de la Salud, quienes realizan visitas domiciliarias para recordarles a los pacientes sus citas médicas y, también, para evaluar las circunstancias domésticas que pueden influir en la salud de las personas. Entre estas, se hallan los Determinantes Sociales de la Salud : problemas de hacinamiento o deficiencias en la calidad de la vivienda, desempleo, asuntos judiciales, etc. Los médicos de SOMOS colaboran estrechamente con organizaciones comunitarias que atienden algunas de estas circunstancias.  

Los médicos de SOMOS también integran cuidadosamente los aspectos relativos a la salud mental al prescribir el tratamiento general de cada paciente. En resumen, los consultorios médicos de SOMOS son una puerta por la cual los pacientes pueden acceder a una atención médica integral, holística y de alta calidad, y obtener mejores resultados en su estado de salud en el largo plazo; por su parte, a los médicos se les retribuye en justa compensación, obteniendo una mayor remuneración en la medida que sus pacientes mejoren, por ejemplo, al alejarlos de las costosas hospitalizaciones. SOMOS ha venido funcionando con base en el sistema del Pago Basado en el Valor Real, el cual recompensa la atención médica de calidad, en contraste con la fórmula del pago transaccional en que se basa el modelo tradicional del Medicaid, tan proclive al despilfarro y al fraude. 

SOMOS inició sus operaciones gracias a la autorización que el gobernador Cuomo le concedió en 2014 para que participara dentro de la Reforma del Sistema de Entrega de Pagos e Incentivos (DSRIP). Este programa estuvo vigente hasta 2020 y sirvió de base para que SOMOS pudiera ofrecer servicios médicos de alta calidad a los residentes menos favorecidos de la Ciudad de Nueva York. Ahora, ha comenzado un nuevo capítulo en la labor humanitaria de SOMOS en favor de los neoyorquinos más vulnerables, esta vez mediante la campaña de vacunación.  

En su participación durante la conferencia de prensa, el Dr. Ramon Tallaj, fundador y presidente del Consejo Directivo de SOMOS, recordó que esta no es la primera vez que el gobernador de Nueva York solicita el apoyo vital de esta organización. En marzo de 2020, justo en el inicio de la pandemia, el gobernador le pidió a SOMOS que empezara a aplicar pruebas clínicas entre el personal de la Bolsa de valores de Nueva York, labor que se extendió hasta el verano. SOMOS efectuó numerosas pruebas ahí y, también, en otros sitios de la ciudad, al igual que en Texas, Florida y Georgia. A la fecha, según dijo el Dr. Tallaj, SOMOS ha realizado un millón de pruebas clínicas y ha ayudado a distribuir dos millones de raciones alimenticias entre las familias más afectadas por el desempleo que se derivó del cierre económico al que obligó la pandemia. 

Los médicos de SOMOS han logrado auxiliar exitosamente a sus pacientes, dijo el Dr. Tallaj, porque “comprendemos su cultura, porque somos inmigrantes como ellos, porque somos un mismo y solo pueblo… atendemos a los pobres de nuestros barrios, cerca de sus casas y apartamentos, porque las medicinas están aquí y porque la gente prefiere elegir a médicos que compartan sus mismos valores”.

Con respecto al nuevo proyecto de SOMOS, el Dr. Tallaj calificó así a sus colegas médicos: “Son los campeones de la medicina preventiva: ellos sabrán distribuir la vacuna de la esperanza y acabar con el virus de la soledad que ha causado tantas muertes”. 


Mario J. Paredes, presidente ejecutivo de SOMOS Community Care, una red de 2,500 médicos independientes —en su mayoría, médicos primarios—, que atienden a cerca de un millón de los pacientes más vulnerables de la Ciudad de Nueva York.


miércoles, 17 de marzo de 2021

“Recordando a los caídos”



 

HACE JUSTO UN AÑO, el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente el brote de la pandemia de la COVID-19. Desde entonces, los medios de comunicación han dado cuenta puntualmente de las aterradoras estadísticas al respecto: más de 2.5 millones de personas fallecidas en todo el mundo y más de 500,000 decesos tan solo en Estados Unidos. 

Más allá de las cifras, ¿qué podemos decir sobre el panorama humano, o sea, acerca de la cuestión humanista de los múltiples fallecidos y de los millones de personas que resultaron afectadas por la pérdida de sus seres queridos? ¿y que hay sobre quienes sufrieron dificultades económicas a causa de las nuevas medidas y que diezmaron, inevitablemente, a un gran número de negocios? Acaso solo algunos recuerden sus nombres o puedan decirnos algo sobre sus luchas particulares. La mayoría de nosotros jamás supimos de ellos. 

Para ayudar a remediar esta situación, America Media organizó el 12 de marzo de 2021 el evento virtual “Están en nuestras oraciones: un servicio virtual de oración para recordar y honrar a quienes han muerto a causa de la Covid-19”. Con este gesto, America Media, editor de la revista jesuita América, quiso homenajear la riqueza humana que ha perecido, abrumadoramente, en el anonimato, y, peor aún, sin reconocimiento alguno, hasta ahora.

Tal como lo comentó el padre jesuita Matt Malone —presidente y editor en jefe de America Media—, esa publicación, más que un medio de comunicación, “es un ministerio eclesiástico”. Como tal, ayudó a rendirles homenaje a los héroes anónimos que perdieron la vida a causa del coronavirus, dejando tras de sí una dolorosa e irreparable ausencia en sus familias, comunidades y centros laborales. 

Este servicio reiteró que el peso de cada tragedia humana rebasa con mucho las estadísticas, pues, aunque estas pudiesen parecer dramáticas, no logran hacerle justicia al inmenso valor de los seres humanos que han sido arrasados por la pandemia. Esas cifras tampoco logran revelar en su justa dimensión el incalculable sufrimiento que deja el fallecimiento de las víctimas, es decir: el precio personal, profundamente humano, que subyace a la sombra de esos números. No bien así, es de esta manera como gran parte de la sociedad estadounidense ha decidido conmemorar el primer aniversario de la pandemia, es decir, ponderando las cifras y haciendo un recuento de los costos económicos, de las medidas aplicadas, etc. 

Por muy importantes que sean esos datos, suponen al cabo un empobrecimiento del balance general de los estragos causados por la pandemia. El servicio virtual de oración de America Media fue, en este sentido, una auténtica expresión del humanismo cristiano, más aún: un reconocimiento y una celebración del misterio del sufrimiento de nuestras almas en este Valle de Lágrimas y de la infinita profundidad del espíritu humano. 

No deja de ser lamentable atestiguar la creciente indiferencia de la sociedad ante las cosas más elevadas de la realidad, de cara a los valores trascendentes, como la poca atención y el mínimo reconocimiento que se ha brindado a la enfermedad, el dolor, el aislamiento, el abandono y la falta de compasión que han padecido tantas víctimas durante el curso de la pandemia.

Durante el homenaje que les rindió a las víctimas de la Covid-19, America Media se mostró decididamente incluyente al recordar: a los miembros de cada familia “quienes les obsequiaron a los enfermos su atención, conocimiento y apoyo con gran generosidad”; a los trabajadores de los sectores esenciales de la economía, quienes se sacrificaron para servir a los demás; a los maestros, “cuya dedicación para servir a los estudiantes y a sus comunidades escolares ha de formar a la siguiente generación que habrá de administrar los recursos vitales de la Tierra”; a los hombres y las mujeres consagrados al servicio de Dios, “quienes en su infinito anhelo de acercarse a Dios decidieron aplicarse a una absoluta disciplina de culto y de servicio generoso”; a nuestros amigos, “quienes, gracias a la amistad que compartimos con ellos, nos mostraron el rostro de Dios”; a los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo… “por todas las lecciones de desamparo que nos dieron… al haber sido ignorados, olvidados y expulsados de sus comunidades, incluso, por sus propios familiares”; a los hombres y las mujeres que han perdido su libertad… y cuya dignidad no pasa desapercibida jamás ante Dios; y a todos los que los auxiliaron pero que ya han muerto; y a “todos aquellos hermanos que yacen desconocidos y desvalorados y que han muerto, y a quienes no tienen quién los recuerde para tenerlos presentes en sus oraciones”. 

En los distintos rubros de esta clasificación, los testigos —principalmente, familiares, amigos y colegas— presentaron mediante palabras e imágenes a las víctimas de la Covid-19, a quienes homenajeaban por haberlas amado y respetado en vida, y cuya pérdida los ha dejado en el desamparo. El Dr. Ramon Tallaj, fundador y presidente de la Junta Directiva de SOMOS Community Care, una red de 2,500 médicos independientes que atienden a las comunidades más marginadas de minorías étnicas de la Ciudad de Nueva York, rindió tributo a doce médicos de su organización que perdieron la vida en la primera línea de combate contra la pandemia.

El Dr. Tallaj resaltó la labor de los “médicos inmigrantes”, como él mismo lo es, por haber asumido la responsabilidad de cuidar a las personas de las comunidades más vulnerables de la Ciudad de Nueva York, sobre todo a los hispanos, quienes padecieron de manera desproporcionada los efectos más dañinos de la pandemia, en parte a causa de sus condiciones de vida, limitadas y estrechas, por lo cual los contagios se propagaron entre ellos exponencialmente. En efecto, más de 8,000 hispanos han muerto tan solo en Nueva York, muchos de los cuales permanecen anónimos e, incluso, olvidados. El servicio virtual “Están en nuestras oraciones” reconoció a muchos de los “carentes de nombre y de reclamación”.

Este servicio de oración debe servir como recordatorio e inspiración a las iglesias, mezquitas y sinagogas de todo el país en el propósito de rendirles tributo, sin falta cada año, a quienes han muerto a causa del coronavirus en sus respectivas comunidades. Lo mismo es válido para las corporaciones, universidades y otras grandes organizaciones. Para alcanzar una cabal y genuina recuperación de la pandemia, es imprescindible darle un rostro humano a las frías y gigantescas cifras y, asimismo, reconocer y celebrar la dignidad humana de cada una de las víctimas.


Mario J. Paredes, presidente ejecutivo de SOMOS Community Care, una red de 2,500 médicos independientes —en su mayoría proveedores de servicios primarios— que atienden a cerca de un millón de los pacientes más vulnerables del Medicaid de la Ciudad de Nueva York. Es miembro de la Junta de Directores de America Media.


sábado, 6 de marzo de 2021

¿Podría la pandemia acabar con la globalización?

AL FINALIZAR FEBRERO DE 2021, el número global de víctimas a causa de la pandemia es devastador: 113,467,303 contagios y 2,520,400 fallecimientos confirmados a nivel mundial, incluyendo 510,000 muertes tan solo en Estados Unidos. Ningún país ha resultado invicto y, luego de casi un año, se han cerrado infinidad de fronteras de facto. La COVID-19 es la primera pandemia moderna de carácter global y letal, teniendo como únicos rivales a la peste negra del siglo XIV y a la gripe española (1918-1920); por lo mismo, ha causado la paralización de la libre circulación de personas y mercancías en todo el mundo, con lo cual el proyecto globalizador ha recibido un golpe brutal del que quizás no se recupere del todo, no al menos en el corto plazo.

Sin embargo, la reivindicación del sentimiento de nacionalismo ya había comenzado previamente, mucho antes de que estallara la pandemia y se hiciera necesario el cierre de fronteras. En efecto, el modelo “Estados Unidos Primero” del presidente Donald Trump afectó gravemente nuestro intercambio comercial con muchos países, sobre todo con China; la Administración Trump puso trabas, asimismo, a la inmigración para centrarse de manera preponderante en el desarrollo exclusivo y excluyente de Estados Unidos, dejando las relaciones internacionales en un segundo plano. 

Al otro lado del Atlántico, el Reino Unido decidió abandonar la Unión Europea, en parte para sacudirse las políticas migratorias de carácter liberal con el pretexto de restablecer su soberanía nacional. Hungría y Polonia son otros ejemplos reveladores en este sentido, ambos decididos desde hace mucho tiempo a impedir el ingreso a sus respectivos territorios de migrantes ajenos al cristianismo. La pandemia, y todas las medidas de emergencia que desencadenó, habrán de incidir negativamente en la utopía de la globalización, intensificando sin duda las tendencias nacionalistas y aislacionistas que ya estaban en curso. La crisis financiera mundial de 2008 había actuado en el mismo sentido: poner en jaque el entusiasmo y la viabilidad del proyecto globalizador. 

La globalización fue impulsada en un primer momento a partir de las políticas neoliberales aplicadas en países clave, particularmente en los Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan y en la Gran Bretaña bajo el gobierno de Margaret Thatcher. El papel del Estado fue entonces acotado y reducido a sus funciones más básicas. Este vacío gubernamental fue llenado por políticas de libre mercado, las cuales facilitaron que muchos países se encaminaran a la liberalización económica y a la creación de una “Aldea Global”, como se llamó en la década de 1990 a la red mundial de países integrados en zonas de libre mercado. Hubo excepciones a este proceso integrador, como China, Rusia y Cuba, entre otros. La Unión Europea desempeñó, sin embargo, un papel relevante en la promoción del libre comercio mundial y en la apertura de las fronteras nacionales. 

Con el arribo de la pandemia, los gobiernos nacionales se vieron obligados a fortalecer sus instituciones, sobre todo las abocadas a proteger la salud pública, a mantener la cohesión social y a defender y apuntalar a los sectores económicos más afectados por las pérdidas y deudas derivadas del cierre de negocios y el aumento del desempleo. No debe sorprender a nadie el hecho de que la solidaridad internacional haya menguado igualmente, pues en efecto, la mayoría de los países más afectados por la pandemia han carecido del auxilio de otras naciones; en este sentido, Italia y España —ambos rebasados por la pandemia— se han quejado reiteradamente de la falta de apoyo por parte de sus vecinos más desarrollados.

La pandemia ha entorpecido todas las fases de la economía mundial: producción, distribución y consumo. La creciente complejidad de la red distributiva y de la cadena productiva —médula de la economía global— hacen muy vulnerable a la estructura económica en su conjunto. Al finalizar la Guerra Fría, las potencias victoriosas diseñaron esta compleja estructura a fin de que, en pos de la paz mundial, los países se hicieran interdependientes entre sí. De esta manera, los países dependerían de los bienes, las materias primas y los productos básicos que producían otros países para el funcionamiento adecuado de la economía de cada cual. 

La pandemia ha afectado gravemente este sofisticado sistema internacional, obligando a cada Estado nacional a ser autosuficiente dentro de sus propias fronteras y debiendo constreñirse a un sistema económico cerrado. En virtud de sus múltiples componentes y de su delicada estructura, la economía global será muy difícil de reparar. La situación se empeora aún más por las guerras comerciales y las tensiones políticas que desatan las principales potencias, como Estados Unidos y China, los dos principales motores de la economía mundial. Peor aún, la mayoría de los países deberá recorrer un largo camino antes de poder participar plenamente de nuevo en la economía mundial, debiendo para ello poner primero en orden sus propias economías locales.   

Aparte del sector salud y de la industria alimenticia, la recuperación general de la productividad económica de cualquier país será extremadamente lenta, pues a causa de la pandemia, los sistemas de transporte y distribución tardarán en funcionar óptimamente otra vez, al menos hasta que los consumidores pierdan el temor a salir nuevamente de compras. Esta situación se empeora más aún a causa del abandono relativo del sistema de libre mercado, que fuera tan pertinente y esencial para la globalización gracias a la libre movilidad de capitales. Ahora, al igual que durante la crisis financiera de 2008 y sus postrimerías, el Estado comienza a ocupar e invertir fuertemente en servicios públicos, sobre todo en materia de salud. Esta dinámica ahuyenta la inversión privada, reduciendo el libre flujo de capitales que, insistimos, es vital para el proceso globalizador.

Con todo, es necesario reconocer que muchas de estas medidas han sido necesarias y hasta imprescindibles para combatir a la COVID-19, especialmente el gasto multimillonario efectuado por el Estado para adquirir las vacunas contra el coronavirus, lo cual representa obviamente una sangría para las finanzas públicas. Y es muy probable que todo este gasto público de emergencia prosiga de una manera u otra cuando la pandemia sea totalmente erradicada, como el que habrá de realizarse para investigar científicamente a la COVID-19 y a otras amenazas virales, así como para desarrollar nuevas formas para proteger a la población de cara a la próxima, inevitable pandemia. 

Por todo esto, la pandemia dañará sin remedio a la globalización. Logísticamente, el proceso globalizador continuará a través del intercambio expedito y la distribución instantánea de información, así como por medio de viajes aéreos y formas cada vez más rápidas para vender y comprar bienes y servicios en la distancia. Pero muy probablemente, también quedará como saldo de la pandemia la necesidad de varios países de sobrevivir por su propia cuenta, ajenos a la cooperación internacional y, peor aún, adoptando tendencias xenofóbicas.

Lamentablemente, esta actitud nacionalista de mirar solo hacia el interior de sus fronteras privará a la globalización de su esencia humanista e internacionalista.

jueves, 4 de marzo de 2021

Coloquio virtual: La Vacuna De La Esperanza

Estimados amigos y colegas,
 
Adjunto la información sobre el webinar en español que SOMOS Community Care está organizando para el miércoles 7 de abril a las 12:30 EST. El Arzobispo de Boston, Su Eminencia Seán Patrick O’Malley, el Dr. Tallaj, presidente de la Junta Directiva y fundador de SOMOS, y la Dra. Delmont Jefe Ejecutiva de la red de médicos de SOMOS, hablarán de las vicisitudes en el camino vivido desde el comienzo del virus de la soledad a la llegada de la vacuna de la esperanza.
 
Por favor, marquen sus calendarios. El enlace para entrar al evento será distribuido más adelante.
 
Sería un honor contar con su participación.
 
Saludos cordiales,
Mario J. Paredes







miércoles, 3 de marzo de 2021

Los médicos de SOMOS luchan activamente contra la pandemia


MUCHA HA SIDO LA ATENCIÓN MEDIÁTICA SOBRE los esfuerzos que desarrollan los gobiernos estatal y municipal contra el coronavirus. No debemos olvidar a una sobresaliente red de médicos de la Ciudad de Nueva York que ha permanecido en primera línea desde el inicio de esta batalla. Estos médicos, que son la espina dorsal de SOMOS Community Care, no han buscado atraer hacía sí mismos las cámaras ni el protagonismo, sino sólo realizar con espíritu de servicio la función que les corresponde para combatir los estragos de la pandemia.

SOMOS ha demostrado con gran valía su eficacia y se ha ganado a pulso sus méritos. Sin duda, su heroica participación en la batalla contra el coronavirus no sólo ha mostrado que los médicos primarios pueden desempeñar un papel vital en el auxilio de la población. Hoy nuestros médicos dirigidos, por el Dr. Tallaj, se encuentran luchando para que las prácticas de la red de SOMOS puedan distribuir la vacuna a sus propios pacientes siguiendo los protocolos establecidos.

Esta red de más de 2,500 médicos comunitarios e independientes —en su mayoría médicos primarios— atienden en toda la ciudad a los pacientes más vulnerables del Medicaid, todos ellos afroamericanos, hispanos y chinos. Estas comunidades han sido especialmente afectadas por el virus a causa de la alta incidencia de enfermedades preexistentes entre su población, así como a sus estrechas condiciones económicas entre otros factores. Estos pacientes son los más necesitados de atención y, por lo mismo, han sido el objeto de preocupación de SOMOS Community Care desde el principio.

En un primer momento, cuando las autoridades sanitarias le insistieron a la población que se hicieran las pruebas clínicas de detección del virus, los médicos de SOMOS marcaron la diferencia gracias a la estrecha relación que han establecido con sus pacientes, en cuyas vidas desempeñan el papel del médico de cabecera de antaño. Además, sobresale el hecho de que en muchos casos estos médicos hablan la misma lengua y comparten las mismas raíces culturales de las personas bajo su cuidado.

Estas ventajas también juegan un papel relevante ahora que estos médicos han comenzado a administrar la vacuna: los pacientes confían en sus médicos de SOMOS en cuanto a la seguridad y conveniencia de la vacuna. Asimismo, pueden garantizar la distribución equitativa de la vacuna entre las comunidades de minorías étnicas.

La labor de SOMOS en la lucha contra el virus comenzó justo cuando la pandemia estalló en Estados Unidos, en marzo de 2020, hace ahora un año. A solicitud del gobernador Andrew Cuomo, los médicos de SOMOS empezaron a realizar pruebas clínicas entre el personal de la Bolsa de Nueva York (New York Stock Exchange), una institución vital en la vida económica de todo el país. Estas pruebas empezaron a realizarse a mediados de marzo y prosiguieron efectuándose a lo largo del verano y el otoño del año pasado.

Esta misma organización médica ha venido operando más de 51 sitios trilingües para la realización de pruebas, donde ofrece servicios en inglés, español y chino mandarín, y los cuales se ubican en iglesias católicas y protestantes de toda la Ciudad de Nueva York. SOMOS también realiza pruebas en 33 oficinas y en dos lugares donde los conductores no tienen que bajarse de sus autos. A la fecha, SOMOS ha aplicado más de 500,000 pruebas para detectar el coronavirus. Si sumamos las pruebas que SOMOS realizó en otros lugares tales como Texas, Arizona, Florida y Georgia, obtenemos casi un millón de pruebas. Asimismo, SOMOS ha venido realizando esta función en más de 400 escuelas públicas de la Ciudad de Nueva York, y por su parte, unos 400 consultorios de SOMOS (la mitad del total) han participado también en este proceso de detección viral. 

Al mismo tiempo, SOMOS se asoció con algunos restaurantes y pequeños negocios de las comunidades donde opera para proporcionar alimentos a las familias más afectadas por la crisis económica derivada de la pandemia, familias cuyos proveedores perdieron sus empleos y cayeron en la pobreza. En este programa se distribuyeron más de cinco millones de raciones alimenticias a través de esta red de auxilio. SOMOS también ha colaborado con tiendas de comestibles locales y con otras organizaciones comunitarias para comprar, empacar y distribuir víveres. Asimismo, ha ayudado a pequeños negocios gravemente afectados por la pandemia para que vuelvan a ser viables financieramente en sus comunidades. 

SOMOS también ha financiado la adquisición y distribución de equipo de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés) y costos médicos necesarios para realizar pruebas detectoras de COVID-19; asimismo, ha ayudado a financiar los costos derivados de la eliminación de residuos médicos relacionados con estas pruebas; los costos laborales asociados con el personal médico que las efectúa; y algunos costos adicionales por la operación de los sitios donde se realizan las pruebas clínicas, incluyendo los relacionados a arrendamiento, movilización y desmovilización, así como ciertos costos de operación y mantenimiento.

Durante todo este tiempo, SOMOS impulsó también importantes proyectos de comunicación entre la comunidad para difundir información de interés público sobre las principales medidas de seguridad sanitarias y para alertar de los riesgos y peligros de la pandemia. Esta labor informativa abarcó todos los medios de comunicación, incluyendo radio, periódicos, folletos y televisión, y continúa actualmente, respecto al proceso de vacunación. 

Habiendo ya cientos de médicos vacunados, los médicos de SOMOS están seguros de poder inmunizar a todos sus pacientes —sobre todo a los mayores de 65 años— en las próximas semanas. A principios de este año, el alcalde Bill de Blasio anunció que los médicos de SOMOS vacunarían a profesionales sanitarios en las escuelas secundarias Taft del Bronx, George Wingate de Brooklyn y Brandeis de Manhattan. Y así ha sido. También lo hicieron en el estadio de los Yankees y en el hipódromo de Aqueduct en Queens, donde los médicos de SOMOS han puesto miles de vacunas en beneficio de la población más necesitada. En la última contabilización de vacunas administradas, SOMOS ha superado las 50,000.

La participación de SOMOS en el proceso de inmunización sirve para compensar la distribución que los hospitales hacen de la vacuna y, al mismo tiempo, les facilita a muchos neoyorquinos la obtención de la misma. Los médicos de SOMOS se involucraron en esta labor gracias al liderazgo que realizaron el presidente de SOMOS, el Dr. Henry Chen, y el fundador y presidente de la Junta Directiva de SOMOS, el Dr. Ramon Tallaj, quien es a su vez asesor para el Programa de Vacunación contra la COVID-19 del Estado de Nueva York. 

Todas las actividades de SOMOS relacionadas con la pandemia están perfectamente coordinadas con el Departamento de Salud del Estado de Nueva York y la Ciudad de Nueva York. Para apoyar tanto el proceso de detección como el de vacunación, SOMOS ha establecido dos centros de atención de urgencias: uno en el Bronx y otro en Manhattan.

SOMOS ha permanecido en primera línea de fuego en esta batalla desde el principio, lo que ha supuesto un sacrificio no solo de vidas humanas, sino también financiero (más de $20 millones de dólares). Es doloroso constatar la pérdida de 12 heroicos médicos de SOMOS que murieron a causa del coronavirus y muchos más que contrajeron la enfermedad al realizar su trabajo. Mientras tanto, más de la mitad de los consultorios de SOMOS permanecen cerrados.

El estado y la ciudad de Nueva York se beneficiarían si asignaran a los médicos de SOMOS la tarea privilegiada de administrar la vacuna. La lucha proseguirá hasta que el virus sea derrotado por completo, y SOMOS se mantendrá al pie del cañón hasta entonces.


Mario J. Paredes, presidente ejecutivo de SOMOS Community Care.