lunes, 19 de noviembre de 2012

Agradecer, esperar…


Una vez al año, los habitantes de esta gran Nación se sumergen en la fiesta que más convoca el espíritu estadounidense: la celebración del DIA DE ACCION DE GRACIAS y aunque con el correr del tiempo se ha ido paganizando y mundanizando de tal manera que los eventos celebrativos quedan desligados de la referencia al Trascendente, para los creyentes en Cristo toda ACCION DE GRACIAS nos remite al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo, pues nos reconocemos hijos e hijas muy amados del Padre compasivo y misericordioso, reconocemos que de Dios nos viene “todo don perfecto”(1 Cor 7,7) y que todo cuanto somos y tenemos lo hemos recibido “gratis” de Dios y hemos de darlo “gratis”(Mt 10,8). Por eso, el prefacio eucarístico reza: “Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, DARTE GRACIAS, siempre y en todo lugar, Señor…”.

Entonces, el DIA DE ACCION DE GRACIAS no es solamente la evocación histórica de un hecho acaecido entre nativos y colonizadores sino, sobre todo, la postura más sabia, más honesta, más propia y la única que le cabe a la creatura frente al Creador y al hijo frente al Padre: la de DAR GRACIAS.

Así, la gratitud del hombre frente a la gratuidad de los dones de Dios se convierte en una actitud permanente de vida, en un estilo de vida, en una manera de ser y estar en el mundo y no, meramente, en unos ritos anuales vacíos de contenido y de verdadera gratitud.

En el frenesí económico de nuestra sociedad, en el diario afán por acumular, por el poder, por el placer, por el tener, en medio de las grandes preocupaciones políticas y sociales que nos envuelven todos los días es maravilloso que una fecha anual nos recuerde lo necesitados que estamos de reconocer cuán amados somos, cuán afortunados somos, cuánto podemos agradecer y compartir.

En una sociedad hedonista y consumista, en una sociedad economicista de corte capitalista podemos, falsamente, creer que todo cuanto somos y tenemos lo logramos gracias al poder del dinero que nos da el trabajo. Pero la vida poco a poco nos descubre otra verdad: hay valores, verdades, bienes y bondades en el ser humano que no se compran y no se venden. Valores y verdades que se descubren en lo más hondo y propio de la esencia del ser humano que nos empujarán siempre a vivir agradecidos, como el don de la vida, de la libertad, de la belleza, de la solidaridad, etc.

De ahí que EL DIA DE ACCION DE GRACIAS es una celebración y un compromiso: pues poder agradecer nos exige a todos crear condiciones por las que todos, sin distinción, podamos vivir agradecidos. Es decir, ir construyendo una sociedad en equidad y justicia, en solidaridad y compasión, en verdad, libertad y paz.

Este año 2012 próximo a terminar hemos vivido experiencias dolorosas en nuestras historias personales, familiares, comunitarias, en nuestra vida como Nación y en el mundo entero (conflictos bélicos, fenómenos naturales con pérdidas de vidas, etc…) y sin embargo, los creyentes en Cristo creemos que, aún en las experiencias más conflictivas, dolorosas y de mayor sufrimiento, el hombre y la mujer pueden seguir agradeciendo porque podemos “seguir esperando cuando no hay esperanza” (Rom 4,18) y porque el cristiano entiende que es en el entramado de la historia (con experiencias de bien y de mal entrelazadas, entre luces y sombras) donde Dios se revela, con hechos y con palabras (DV 2).

Los invito, pues, a encontrar motivos para agradecer; a construir una sociedad en la que todos podamos seguir agradeciendo y esperando. FELIZ DIA DE ACCION DE GRACIAS!

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