miércoles, 20 de septiembre de 2023

lunes, 11 de septiembre de 2023

El punto débil de la atención médica en Estados Unidos, y una solución

La reciente cobertura del New York Times sobre el estado de la atención sanitaria en Estados Unidos pinta un panorama muy desalentador. A pesar de todo el dinero que se destina a la atención médica en el país (que supera a otras naciones desarrolladas en el gasto per cápita en atención médica), los índices de Estados Unidos son lamentables. De hecho, los estadounidenses se encuentran entre los menos saludables en comparación con otras naciones ricas; también pertenecen al grupo poblacional con mayores probabilidades de morir de forma prematura.

Por ejemplo, la esperanza de vida en Mississippi, que es de 71,9 años, ha caído por debajo de la esperanza de vida en Bangladesh (72,4). En comparación con otras naciones ricas, un bebé estadounidense tiene cerca de un 70 por ciento más de probabilidades de morir. Y por primera vez en casi un siglo, la probabilidad de que un niño estadounidense viva hasta los 20 años ha disminuido. Los recién nacidos de India, Ruanda y Venezuela tienen una esperanza de vida mayor que los recién nacidos nativos americanos de Estados Unidos. La esperanza de vida de un varón adulto nativo americano es de 61,5 años, inferior a la esperanza de vida en Haití.

La llamada “esperanza de vida saludable” (es decir, los años que una persona vive sin sufrir problemas médicos graves como amputaciones, diálisis o ceguera) es de 66,1 en Estados Unidos, cifra inferior a la de Turquía, Sri Lanka, Perú, Tailandia y otros países, todos los cuales son considerablemente más pobres que Estados Unidos.

La estadística más espantosa muestra que Estados Unidos es el país “líder mundial en amputaciones evitables”, resultado de graves deficiencias en la atención y el control de la diabetes. Estas amputaciones evitables, escribe el Times, “son el símbolo más desgarrador del fracaso de Estados Unidos en materia de atención médica”. Los pacientes no reciben la atención necesaria para controlar sus niveles de azúcar en sangre, lo cual provoca una circulación deficiente y heridas causadas por la diabetes en el pie, que pueden terminar en la amputación: primero, de los dedos del pie y luego, de las piernas, tanto por debajo como por encima de la rodilla.

Un paciente que ha sufrido la amputación de una pierna por encima de la rodilla generalmente muere en un período de cinco años. Cada año se practican alrededor de 150.000 amputaciones de un dedo del pie, de un pie o de una pierna. El cuidado deficiente de la diabetes y otras enfermedades prevenibles está afectando gravemente a estadounidenses de todas las edades. Los más perjudicados son los hombres con pocos estudios y bajos ingresos, especialmente las personas de color. Los hombres más pobres de Estados Unidos tienen una esperanza de vida comparable a la de los hombres de Sudán y Pakistán.

Por el contrario, según un estudio de Harvard, los hombres más ricos de Estados Unidos viven más que el varón promedio de cualquier país.

Ser pobre y tener un bajo nivel educativo ocasiona que los estadounidenses sean más propensos a sufrir, además de la diabetes, múltiples afecciones, tales como hipertensión, artritis y enfermedades cardíacas. El Times atribuye una parte importante de la culpa a las empresas de refrescos y comida rápida, que comercializan sus productos azucarados y ricos en grasas especialmente entre los pobres, personas que están luchando por sobrevivir, que a menudo carecen de seguro médico y que consumen frituras baratas y bebidas azucaradas. En la actualidad, 28 millones de estadounidenses carecen de seguro médico.

Las investigaciones muestran que aproximadamente 183.000 estadounidenses mueren cada año a causa de la pobreza, una cifra mayor que la de homicidios. La solución debería, en parte, centrarse en superar la “pobreza y la desesperanza intergeneracionales”, generando mejoras en la educación, la capacitación laboral, los salarios y las oportunidades de superación personal. Lo que también sería prometedor es promover la diversidad entre los trabajadores sanitarios. Está comprobado que los pacientes negros reciben mejores cuidados cuando son atendidos por médicos negros.

La afinidad étnica es una de las claves del éxito de SOMOS, una red de 2.500 médicos (la mayoría de los cuales son médicos de atención primaria) de la ciudad de Nueva York. Proporcionan atención de calidad a alrededor de un millón de los beneficiarios de Medicaid más pobres y vulnerables de los barrios marginales. La mayoría de los pacientes son afroamericanos, asiático-americanos e hispanos. Muchos de los médicos comparten orígenes étnicos y culturales con sus pacientes, en cuyas comunidades viven y trabajan. Esa identidad compartida genera un vínculo entre paciente y médico.

Ese vínculo también se refuerza por el hecho de que los médicos de SOMOS tienen un conocimiento integral de las necesidades de sus pacientes. Los trabajadores comunitarios de la salud son los ojos y oídos de los médicos, ya que los mantienen informados sobre la situación familiar de los pacientes. Esto incluye la observación de las condiciones sociales, los llamados determinantes sociales de la salud, tales como las condiciones habitacionales, la pobreza o la cuestión educativa, que desempeñan un papel fundamental en la salud física y mental de los pacientes. Los pacientes también valoran mucho el hecho de que el médico tenga un conocimiento real de sus circunstancias, que es la base de una relación de confianza. Así es como SOMOS brinda una atención superior a una población que tradicionalmente ha sido víctima de una atención deficiente o mediocre.

Los médicos de SOMOS mantienen altos estándares en sus consultorios. Han adoptado una fórmula de atención sanitaria con pago basado en el valor real (PBV), que determina que los médicos reciben una compensación de acuerdo con el estado de salud de sus pacientes. Cuanto mejor sea la salud de los pacientes a largo plazo, mayor será el incentivo financiero para el médico.

El éxito de SOMOS quedó radicalmente demostrado por su capacidad de reducir en un 25 por ciento tanto las visitas evitables a las salas de emergencias como las hospitalizaciones innecesarias. A la vez, SOMOS ahorró a los contribuyentes del estado de Nueva York $330 millones. El modelo PBV demuestra claramente que la atención sanitaria de los pobres puede ser al mismo tiempo excelente y rentable: un antídoto contra la pobreza como obstáculo para recibir una atención médica de calidad.


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sábado, 12 de agosto de 2023

Innovación: solución efectiva contra los fraudes al Medicaid

En 2020, los fraudes derivados del Medicaid sumaron alrededor de $86.5 millones de dólares, cifra alarmante que desfalca al erario y a los contribuyentes. Obviamente, hay mucho que hacer para remediar una situación que prevalece de manera generalizada en un programa diseñado para atender a los pacientes más vulnerables de nuestra sociedad.

El FBI identifica distintos tipos de fraude: doble facturación, presentación de múltiples cobros por el mismo servicio; facturación fantasma, facturación por una consulta o por insumos que el paciente jamás recibió; desagregación, presentación de varias facturas por el mismo servicio, o cobro extra por un servicio que suele ser parte de un paquete; facturación de un servicio más caro que el que realmente recibió el paciente; y sobrefacturación, es decir, cobros al gobierno por medicamentos o tratamientos innecesarios o inexistentes.

Los pacientes del Medicaid son especialmente vulnerables a las prácticas fraudulentas de los médicos, toda vez que no se les facilita el acceso a sus expedientes médicos. Por ejemplo, un doctor podría falsificar o exagerar un diagnóstico para posibilitar la sobrefacturación. Asimismo, el paciente podría ser sometido a procedimientos o tratamientos innecesarios o riesgosos.

También son víctimas de individuos que les solicitan su número de identificación del seguro y otros datos personales a fin de facturar por servicios no prestados ni recibidos. O su identidad podría ser suplantada, con lo cual podrían inscribirlos en algún plan de prestaciones falso. 

Para combatir los crecientes fraudes contra el Medicaid, existe un nuevo y prometedor modelo de prestación de servicios médicos: la Atención Basada en el Valor Real (VBC). La fórmula VBC estipula que a los médicos se les remunera conforme al estado de salud de sus pacientes en el largo plazo. Entre más sanos estén los pacientes, mayor será la compensación que reciban sus médicos. En resumen, a los doctores se les coloca en una posición idónea y se les motiva para que realicen su mejor esfuerzo en beneficio de las personas bajo su cuidado. 

A este modelo, tal como lo instituyó el Departamento de Salud del Estado de Nueva York en 2014, se le conoció como Reforma del Sistema de Entrega de Pagos e Incentivos (DSRIP). Constaba de un férreo protocolo que hacía casi imposible las prácticas fraudulentas. Su aplicación exitosa puede ejemplificarse mediante los logros alcanzados por SOMOS, una red de 2,500 médicos independientes que atienden a alrededor de un millón de los pacientes más vulnerables del Medicaid de la Ciudad de Nueva York, en su mayoría hispanos, afroamericanos y asiáticos.

Para que el modelo VBC funcione, los médicos deben mantener cuidadosamente actualizados los Registros Médicos Electrónicos (EHR), mismos que se envían periódicamente al Departamento de Salud para su evaluación. Es entonces cuando se determina si la población atendida muestra signos de salud duradera, lo que a su vez rige el nivel de retribución de cada médico. El mantenimiento de los EHRs es una tarea que deben realizar tanto los médicos como su personal administrativo. Así, cualquier registro fraudulento puede detectarse rápidamente. 

La actualización puntual de los EHRs desempeña un papel relevante en los Hogares Médicos Centrados en el Paciente (PCMHs). El personal de SOMOS trabaja con los consultorios médicos para convertirlos en portales de una sola ventanilla, donde todo el historial médico de un paciente queda registrado. Así, el médico puede conocer y dar seguimiento a los servicios que recibe un paciente, ya sean estos médicos, psicológicos o sociales. Lo social se refiere al conocimiento que los médicos tienen de las cuestiones sociales de los pacientes y que pueden afectar su salud, como malas condiciones de alojamiento, desempleo y pobreza. Por eso, es necesario que tanto el médico como su personal administrativo mantengan y actualicen cuidadosamente el retrato electrónico de cada paciente. Los datos fraudulentos pueden detectarse, así, fácil y rápidamente.

Ahora bien, los médicos corruptos se sentirían incómodos al formar parte de la VBC, aun cuando vieran aumentar sus ingresos, factor que incita su conducta delictiva. Idealmente, se convertirían en mujeres y hombres honestos bajo el esquema de la VBC. Sin embargo, es difícil imaginar a un médico poco ético en el sistema VBC de SOMOS, pues éste se basa en la estrecha relación médico-paciente. Este lazo se forja a través de la confianza que los médicos saben ganarse de sus pacientes, especialmente al conocer bien su estado de salud, pero también a sus familias y circunstancias particulares. Para tener un conocimiento más preciso al respecto, los médicos de SOMOS cuentan con el apoyo de los Trabajadores Comunitarios de la Salud, quienes fungen como sus ojos y oídos dentro de la comunidad. Dada la autoridad moral de los médicos de SOMOS, es difícil imaginar que un médico proclive a cometer fraudes, con un interés mucho menor por el bienestar de sus pacientes, llegara a ganarse esa posición de confianza.

Por encima y más allá de la proclividad al fraude y al despilfarro que acusa el modelo tradicional del Medicaid, es real la prestación relativamente pobre de los servicios médicos destinados a las personas más vulnerables de nuestra sociedad. A los pacientes más necesitados —gente de color entre ellos— se les dificulta por lo general el acceso a la atención que requieren, sobre todo a causa de la intrincada red de médicos a los que, al menos en papel, tienen derecho a consultar. Un famoso estudio realizado en el estado de Oregón entre 2009 y 2010 reveló que las personas con cobertura del Medicaid no mostraban mejorías significativas en las enfermedades más comunes, como hipertensión, diabetes y colesterol elevado, en comparación con las personas sin ningún tipo de seguro médico.

SOMOS generó ahorros del orden de los $330 millones de dólares en beneficio de los contribuyentes al reducir en 25 por ciento tanto las visitas innecesarias a las salas de urgencias como las onerosas hospitalizaciones. He ahí el fruto tangible de la Atención Basada en el Valor Real. Ha llegado la hora de que se desmantele el Medicaid tradicional y se implante la fórmula VBC en todo el sistema sanitario de nuestro país. De esta manera se beneficiarían enormemente los médicos, los pacientes y los contribuyentes.


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martes, 8 de agosto de 2023

SOMOS: como el sándalo…

SOMOS Community Care – desde su fundación – nació y se ha desarrollado con el propósito de ser una organización que – aglutinando en red a médicos primarios y a sus clínicas – intenta un modelo nuevo o renovado de atención a los pacientes más vulnerables y menos favorecidos de nuestra población - especialmente – migrante en la ciudad de Nueva York.

Nos animan los mejores principios morales en la búsqueda del bien común y en el servicio a la salud y vida de los destinatarios de nuestra misión. Y en nuestra organización, como empresa sanitaria, nos anima la ética tanto en las interrelaciones humanas al interior de la empresa como en el manejo de todos los asuntos económicos y administrativos de nuestra organización.

La asistencia sanitaria primaria y familiar de nuestros médicos, de modo preventivo, busca evitar la saturación de los centros hospitalarios y propugnamos por un modelo según el cual asistan a las instituciones hospitalarias los pacientes con necesidades urgentes y prioritarias.

Los años de servicio a la salud de SOMOS han sido posibles gracias a la integración – como ya dije – de cientos de médicos con sus clínicas, pero, también, a los fondos gubernamentales que hemos ganado, en el programa DSRIP de reformas al sistema de salud estatal, debido a nuestros excelentes resultados y competencias, para continuar desarrollando nuestra visión y misión ya mencionada arriba. Resultados que tienen que ver, por ejemplo, con la disminución en los índices de la presión al sistema de urgencias hospitalarias y a la baja, además, en los índices de hospitalizaciones innecesarias. 

Nuestro modelo sanitario, más preventivo que remedial, más familiar que masivo y – en lo posible – con atención en la propia cultura, costumbres y lengua de los pacientes, por parte de médicos también inmigrantes, auxilia y mejora el sistema MEDICAID pero, no desconocemos, las desavenencias que nuestra tarea organizacional pueda traernos con el tradicional sistema hospitalario al que, por falta de una atención previa, personalizada y preventiva asisten, masivamente, pacientes que muchas veces no requieren de servicios de urgencias y, en muchos casos, ni siquiera de servicios hospitalarios.

Como CEO de SOMOS, doy fe de la ética, transparencia y honestidad con la que manejamos los recursos económicos a nuestro cargo, de las exigencias éticas que al interior de nuestra organización existen y del deseo y mística que nos anima a continuar progresando en el servicio a la vida y salud de todos, especialmente de los más necesitados de nuestra ciudad. 

Nos esforzamos porque todo servicio profesional contratado para el progreso o difusión de SOMOS se cumpla y se pague según corresponda. Del mismo modo, nos esforzamos porque los servicios sanitarios solicitados a la red de médicos asociados en nuestra Organización SOMOS tengan el sello de la ciencia, eficiencia, prontitud y solidaridad que el bien invaluable de la salud exige.

Porque en SOMOS promovemos al interior y exterior de nuestra organización los más elevados y más nobles valores del espíritu humano, hemos desarrollado – de manera abierta y aconfesional - tareas conjuntas con diversas iglesias y denominaciones religiosas (católicos, musulmanes, judíos, protestantes…) 

Con las instituciones religiosas con las que hemos trabajado, coincidimos en la búsqueda del bien común y en el cuidado de la salud, como valores y fundamentos de la persona, de la familia y de la sociedad. Les hemos apoyado y nos han apoyado – especialmente en la pandemia - con sus lugares de culto, en la búsqueda de la salud, mediante campañas sanitarias realizadas en sus comunidades. 

Este trabajo mancomunado con comunidades religiosas nos ha procurado el encuentro personal y el aliento para nuestro ser y quehacer con líderes religiosos como el Papa Francisco, quien nos ha acogido y nos inspira, como a toda la humanidad.

El prestigio que SOMOS ha ido adquiriendo con el paso de los años, está fundado en el servicio que hemos prestado a la salud de nuestra ciudad, especialmente en tiempos de la pandemia por el Covid-19 pero, además, nuestra visión humanista y solidaria con quienes más sufren ha logrado que SOMOS extienda sus servicios, atención y auxilios puntuales y en situaciones de catástrofe y emergencia – a comunidades en Haití, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, etc.

Deseamos continuar siendo una Organización para la salud cada vez más conocida y requerida. Deseamos crecer en más y mejores servicios con los años y, para ello, esperamos seguir contando con los patrocinios gubernamentales de tipo local, estatal y nacional, que correspondan, eso sí, a nuestros logros, competencias e índices laborales.

Ni los seres humanos ni las instituciones estamos exentos de ser afectados por los juegos de la competencia o del poder, o por los juegos económicos y los vaivenes políticos que se dan en toda sociedad. En SOMOS nos entendemos como célula viva y fundamental del cuerpo social, corremos los riesgos que tiene ser un ente vivo y productivo de la sociedad y apelamos a la credulidad de todos en nuestra visión y tarea a favor de la salud para seguir creciendo y existiendo.

Para las dificultades que todos, hombres y organizaciones sociales, podemos padecer mientras existimos, por causas endógenas o exógenas a la misma organización, quisiéramos, en SOMOS y con palabras del premio Nóbel indio R. Tagore “ser como el sándalo que perfuma hasta el hacha del leñador que lo hiere”.




jueves, 20 de julio de 2023

LA MEJOR POLÍTICA

Agradezco la invitación para participar en este Seminario de Líderes Católicos.

Se me pidió que comparta con ustedes unas reflexiones sobre LA CULTURA DEL ENCUENTRO Y LA AMISTAD CÍVICA, desde el Magisterio del Papa Francisco, y lo que estas categorías y doctrinas suponen – como desafíos - para la vida y participación política de los hispanos católicos presentes en esta Nación.

En su Magisterio Petrino y especialmente en la Encíclica Fratelli Tutti, del 03 de octubre de 2020, el Papa Francisco, invitándonos a la construcción de un mundo mejor, mediante la convivencia fraterna, a la que nos invita a todos Jesús de Nazaret en su evangelio, nos exhorta a hacer posible mejores relaciones y comunidades, mediante la amistad cívica, ciudadana o social; amistad que posibilite la “cultura del encuentro”. 

“Amistad cívica” y “cultura del encuentro”: dos categorías que no son propiedad doctrinal o ideológica ni del cristianismo ni de nadie y sí, patrimonio de toda la humanidad.

La “cultura del encuentro” supone, en los individuos, la “virtud cívica”, que hunde sus raíces en el pensamiento y enseñanza de grandes filósofos griegos como Platón y Aristóteles. Virtud cívica y de lo cívico y social que implica una ética ciudadana, una normatividad que regule la indispensable y necesaria convivencia social.

Virtud cívica que, de darse entre los ciudadanos, puede cimentar la amistad cívica o social y, con ella, posibilitar la “cultura del encuentro”, como un ideal para la convivencia humana. Entendiendo que “la virtud cívica es una motivación para actuar según requiere de nosotros el bien de la sociedad, mientras que el interés propio es indiferente ante dicho bien. Así, pues, la motivación egoísta no puede ser virtuosa en ningún caso https://www.scielo.org.mx/scielo)

De esta manera, la amistad cívica, ciudadana o social, no consiste en los buenos modelos de urbanidad que hay que guardar en las relaciones personales y sociales, sino que trata de las relaciones que han de darse entre los ciudadanos en la búsqueda del bien común. 

Lo cual supone que, independientemente de nuestros intereses particulares o de nuestras diferencias políticas, religiosas, etc., hay – en la vida social – temas (educación, salud, etc.) en los que todos hemos de poner nuestro mejor empeño en la búsqueda del bien social general. 

Por tanto, la amistad cívica, al tiempo que exige el respeto de los derechos humanos individuales se ubica en un nivel de intereses y derechos superiores, aquellos que tienen que ver con la búsqueda del bienestar de todos. De tal manera que la amistad cívica se convierte en la condición sin la cual no es posible la aristotélica “concordia pacífica y social”, porque los amigos velan por el bien de todos los amigos.

El Papa Francisco, “reconociendo la dignidad de cada persona humana”, anhela que “podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad… como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos…” (FT 8). 

Una fraternidad universal que sea “sin fronteras”, que debe construirse – y precisamente por ello - en medio de “sueños que se rompen en pedazos”, de “derechos humanos no suficientemente universales” de “conflictos y miedos”, de “Globalización y progreso sin un rumbo común”, en medio de “sombras de un mundo cerrado”, de pandemias y otros flagelos de la historia, etc.

Fraternidad universal que – según el Papa Francisco- nos abre a la esperanza para “gestar un mundo abierto”, teniendo como valor único el amor, en sociedades donde se integre a todos, con un amor solidario y universal que promueva a las personas y con “derechos sin fronteras”, siempre que los hombres y mujeres descubran la gratuidad en la vida de cada día para ser capaces de gratuidad con los otros, con “un corazón abierto al mundo entero”, a toda la humanidad.

Con estos presupuestos, el Papa Francisco construye su doctrina de “la mejor política”, afirmando que “para hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial, capaz de realizar la fraternidad a partir de pueblos y naciones que vivan la amistad social, hace falta la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común. En cambio, desgraciadamente, la política hoy con frecuencia suele asumir formas que dificultan la marcha hacia un mundo distinto. (FT 154)

Una política que ha de construirse sobre el fundamento del “amor político”, eficaz, que integra y reúne y mediante la amabilidad y el gusto de reconocer al “otro”. Mediante el diálogo social, la verdad y los consensos para hacer posible – en amistad social - el surgimiento de una nueva cultura: la cultura del encuentro.

Entendiendo por “cultura” según Francisco: “algo que ha penetrado en el pueblo, en sus convicciones más entrañables y en su estilo de vida. Si hablamos de una “cultura” en el pueblo, eso es más que una idea o una abstracción. 

Incluye las ganas, el entusiasmo y finalmente una forma de vivir que caracteriza a ese conjunto humano.” (FT 216) 

Entonces, “hablar de “cultura del encuentro” significa que como pueblo nos apasiona intentar encontrarnos, buscar puntos de contacto, tender puentes, proyectar algo que incluya a todos. Esto se ha convertido en deseo y en estilo de vida. El sujeto de esta cultura es el pueblo, no un sector de la sociedad que busca pacificar al resto con recursos profesionales y mediáticos.” (FT 216)

“Mejor política”, “amistad social” y “cultura del encuentro” que, en la visión del Papa Francisco, tienen como última finalidad la construcción de la paz o del reinado de Dios (en Teología bíblica) mediante el perdón, como expresión del amor universal y evangélico; tarea a la que tienen que servir en el mundo todas las religiones. (FT Cap. 8) 

Porque “en muchos lugares del mundo hacen falta caminos de paz que lleven a cicatrizar las heridas, se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia.” (FT 225)

Este sueño, este anhelo del Papa Francisco contiene muchas implicaciones para nuestra vida cotidiana como ciudadanos y, por ello, para nuestra vida y participación política, en el sentido griego más amplio del significado del término “política”, como búsqueda del bien común de la “polis”, de la ciudad y de todos los ciudadanos en ella.

Así, la vida ciudadana como ejercicio de la política o el ejercicio de la política como elección profesional partidista y de quehaceres electorales y gubernamentales no es, primeramente, un asunto de leyes sino de convivencia ética, vale decir, de convivencia que busca – mediante el don de la amistad entre los hombres – el bien de todos.

La política no es un ejercicio de publicidad, de discursos mentirosos, de búsqueda de privilegios e intereses particulares. La política es, ante todo, un ejercicio cotidiano de valores e intereses comunes compartidos en la búsqueda del beneficio de todos, especialmente de los más necesitados de la polis, de la sociedad.

Los noticieros nos cuentan a diario que esfuerzos mancomunados nos benefician a todos, pero que el ejercicio de la política individualista, egoísta, lleno de ambiciones por el poder y el lucro lleva, también a todos, a la ruina social. 

El ejercicio de la política cotidiana, con nuestros, hechos, palabras y actitudes ciudadanas o el ejercicio profesional en el liderazgo social político hace que todos nos salvemos o que todos nos hundamos, porque somos profundamente solidarios y corresponsables en el bien, pero también en el mal.

Hoy, por desgracia, especialmente en el ejercicio profesional y partidista de la política, el concepto de amistad se asocia con el de complicidad para la corrupción en el manejo y administración de lo público.

Pero el egoísmo e individualismo en lo público y la corrupción política por ausencia de “amistad social” y de sentido fraterno y universal en la vida ciudadana, van socavando las instituciones democráticas y generando “discordia social”, que se traduce en trágicas formas de violencia, de injusticia, de inequidad y de muerte.

Señores y señoras, ustedes son líderes en distintas áreas de la vida en sociedad. Ustedes son líderes de la comunidad hispana presente en esta Nación. 

Ustedes están llamados a orientar, guiar, liderar a las personas de sus entornos profesionales y comunitarios hispanos en la construcción de la amistad social, para la cultura del encuentro, la “mejor política” y la paz social. 

Ustedes tienen el encargo de formar, educar y liderar a nuestras comunidades hispanas para el ejercicio ciudadano cotidiano en beneficio de todos y de las mejores causas. 

Ustedes tienen la capacidad y responsabilidad de “dar gratis lo que han recibido gratis” para construir el mundo con el que sueña Francisco y con el que soñamos todos: un mundo en fraternidad universal y con abundancia de vida para todos. 

Un mundo en el que todos nos respetemos nuestros derechos y cumplamos con nuestros deberes. 

Un mundo en el que pasemos de ser anónimos, individuos agregados sociales o socios y competidores a reconocernos hermanos con un destino común, en una casa común. 

Un mundo en el que como, discípulos de Cristo, y mediante el mandamiento del amor, convivamos todos como hermanos, hijos del mismo Padre.

De todos nosotros depende que las generaciones presentes y futuras de hispanos en los Estados Unidos tengamos mejor y mayor participación ciudadana y política y, con ello, mejores vidas y una mejor Nación.

¡Muchas gracias!


Mario J. Paredes es miembro de del Consejo General Directivo de la Academia Latinoamericana de Lideres Católicos.


viernes, 14 de julio de 2023

Los programas basados en el valor real prometen transformar el sistema público de salud, sobre todo en beneficio de los marginados

Para 2030, los Centros de Atención del Medicare y del Medicaid planean tener inscritos a todos los beneficiarios del Medicare y a la mayoría de los del Medicaid en el programa del Pago Basado en el Valor Real (VBP) o en el de Atención Basada en el Valor Real (VBC). Dicho de manera sencilla, el VBC vincula la remuneración de los proveedores de servicios médicos con los resultados en el estado de salud de los pacientes en el largo plazo. La fórmula hace que los médicos se comprometan a mejorar el bienestar de las personas bajo su cuidado y cuentan con libertad e incentivos suficientes para ofrecer la atención adecuada en el momento preciso.

El VBC es un remedio contra los inconvenientes del tradicional sistema basado en el pago por servicios, donde los médicos y los hospitales cobran por cada servicio que prestan; así, se les retribuye por volumen, es decir, reciben más dinero si prestan más servicios, incluso si no logran con ellos el resultado deseado. El VBC modifica esta dinámica al incentivar la prestación de servicios de calidad para la mejoría efectiva del paciente, al tiempo que reduce los costos de la atención y el tratamiento.

Asimismo, el VBC representa una solución para el atribulado estado en que se halla el sistema público de salud de Estados Unidos. Nuestro país gasta un enorme porcentaje de su PIB en servicios de salud, mucho más que otros países desarrollados. Aun así, Estados Unidos registra la más alta incidencia de muertes prevenibles y tiene también la tasa más alta de mortalidad infantil entre estos países. Peor aún, la prolongada inequidad en el acceso a los servicios de salud deja a las minorías étnicas y a los pobres en un estado de indefensión y vulnerabilidad ante las enfermedades en comparación con el resto de la población. El VBC promete revolucionar el sistema público de salud en beneficio de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

El VBC ha generado ahorros significativos en beneficio de los contribuyentes, pues un mejor estado de salud mantiene a las personas lejos de las salas de urgencias y de las onerosas hospitalizaciones, al tiempo que los médicos reciben una mayor compensación por hacer mejor su trabajo. Esto último depende en gran medida de la coordinación de la atención brindada a un paciente; para ello, un médico primario conoce de cerca y controla todos los servicios que recibe o necesita el paciente. Aquí se incluye la atención propiamente médica, pero también los servicios para la salud mental. De manera significativa, se motiva y recompensa a los médicos para que estén al tanto de las necesidades sociales de los pacientes. Tales necesidades jamás serían atendidas en el modelo de pago-por-servicio.

La calidad de la atención brindada bajo el modelo del VBC se sustenta en dimensiones clave, como la eficiencia, para la cual los médicos usan solamente los recursos necesarios; la equidad, donde se estipula que la calidad de la atención debe ser equitativa y no diferenciarse con base en factores como la raza, el género o el ingreso; la atención se basa en el paciente y respeta los valores, las preferencias y las necesidades particulares; y la pertinencia o puntualidad significa que la atención debe prestarse sin retrasos prolongados.

Los modelos del VBC plantean distintos enfoques para los riesgos asumidos por los médicos. Existe un solo riesgo hacia el alza: que los médicos obtengan mayores ingresos al cumplir o exceder los estándares de calidad, costo o equidad. Un riesgo por contrapartida se deriva de que los médicos puedan también recibir menos ingresos si no logran cumplir ciertos niveles de éxito. Se cree que esta fórmula desalienta a los médicos reticentes a asumir riesgos para que se sumen a los programas del VBC.

Existen también recompensas no financieras para los médicos que se unen a los programas del VBC. La libertad de proporcionar el auxilio correcto en el momento preciso puede darles a los médicos un sentido de propósito y misión a su profesión. La participación en el VBC eleva, asimismo, el prestigio de un doctor.

Hay un creciente interés en los modelos del VBC dentro del sector comercial de la salud. Parece quedar más que claro que el significativo crecimiento de este esquema precisará que los modelos del VBC lleguen a ser más accesibles y ofrezcan mayores incentivos, sobre todo para los médicos que atienden a poblaciones marginadas. Sobre todo, se necesita realizar más investigación para determinar el impacto de los modelos del VBC en los pacientes, los médicos y en el sistema público de salud en general.

Contamos con una historia de éxito en la Ciudad de Nueva York, donde SOMOS Community Care atiende a cerca de un millón de los pacientes más necesitados del Medicaid local a través de su red de 2,500 médicos independientes, en su mayoría de atención primaria. Al atender a las comunidades de hispanos, afroamericanos y asiáticos, esta organización ha venido desarrollando un programa del VBC desde 2014, cuando se integró al programa de la Reforma del Sistema de Entrega de Pagos e Incentivos (DSRIP), uno de los primeros programas de este tipo en todo el país.

SOMOS coloca a sus médicos en la posición idónea para brindar una atención de calidad superior a sus pacientes. Gracias al apoyo de los Trabajadores Comunitarios de la Salud —quienes realizan visitas domiciliarias para asegurarse de que los pacientes asistan a sus citas médicas—, los médicos conocen las circunstancias sociales prevalecientes en los hogares de los pacientes: los llamados Determinantes Sociales de la Salud. Por ejemplo, la humedad y el moho en una vivienda de mala calidad pueden impactar la salud física y mental de sus moradores, mientras que la pobreza puede significar que no cuentan con los medios necesarios para comprar alimentos frescos y saludables.

SOMOS transforma los consultorios de sus médicos en Hogares Médicos Centrados en el Paciente, un portal desde el cual es posible acceder a todos los servicios requeridos por los pacientes, y donde se cuenta con el apoyo de personal administrativo para darle seguimiento, por ejemplo, a la atención brindada por los especialistas y a su contribución específica en el mejoramiento de la salud general de cada paciente.

Los médicos de SOMOS le dan una dimensión especial a su profesión al compartir en muchos casos las mismas raíces culturales y étnicas de sus pacientes, en cuyas comunidades viven y trabajan. El conocimiento estrecho de las necesidades médicas y psicológicas de sus pacientes, así como de sus circunstancias particulares, hace que los médicos se conviertan en figuras confiables y en auténticos líderes de sus comunidades. Esta dimensión ha sido clave para el éxito del modelo VBC de SOMOS, éxito que se tradujo en ahorros de hasta $330 millones de dólares mediante la reducción del 25 por ciento en el número de visitas a las salas de urgencias y en el número de hospitalizaciones innecesarias.

Es indiscutible que la transformación del sistema público de salud de Estados Unidos —sobre todo en beneficio de los sectores más marginados de nuestra sociedad— requerirá la adopción y aceptación comprometida de los programas del VBC. Tanto los médicos como los pacientes son vitales en este proceso y son ellos quienes obtendrán los mejores beneficios con su implementación.



 

jueves, 15 de junio de 2023

En Curso la Purga de Beneficiarios del Medicaid

Una vez concluida la crisis de la pandemia, el gobierno decidió cancelar las disposiciones especiales que les habían permitido a millones de personas contar con el seguro del Medicaid. Hasta hace poco, 93 millones de estadounidenses —uno de cada cuatro— gozaban de esta cobertura o del Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP, por sus siglas en inglés). Pero al vencer las provisiones especiales el 1 de abril, más de 600,000 personas han perdido hasta ahora su cobertura del Medicaid. La inmensa mayoría quedó al margen de este beneficio por no haber completado o enviado la documentación requerida conforme a las disposiciones oficiales en esta materia.

Por ejemplo, en Indiana, 53,000 personas perdieron su cobertura durante el primer mes después del término de las provisiones extraordinarias de la pandemia. Casi el 90 por ciento quedó fuera del Medicaid por razones burocráticas, como no haber enviado los formularios de renovación. Muchas de estas formas se enviaron por correo a direcciones desactualizadas. Por lo mismo, actualmente distintos grupos de activistas urgen a las autoridades sanitarias para que avisen a los destinatarios con al menos dos semanas de antelación antes de perder su cobertura médica. En Florida, 250,000 personas quedaron sin cobertura, 82 por ciento de las cuales por no haber completado la documentación requerida.

Evidentemente, es injusto penalizar a las personas por no llenar formularios o por no enviarlos a tiempo por correo. Los marginados, y sobre todo las personas de color, son especialmente vulnerables en este sentido, ya que no tienen experiencia para llenar formularios oficiales que suelen ser complicados. Para quienes el inglés no es su primera lengua, este proceso se dificulta aún más, pues la mayoría de los formularios ofrecen muy pocas opciones en otras lenguas. Peor aún, muchos beneficiarios del Medicaid simplemente no sabían que debían llenar y enviar estos extensos formularios para renovar su cobertura, sobre todo porque durante los tres años de vigencia de las provisiones especiales de la pandemia no se exigió ningún tipo de renovación.   

Según datos de catorce estados que comenzaron la purga del Medicaid a partir del 1 de mayo, 36 por ciento de los beneficiarios fueron eliminados por no cumplir con el perfil de elegibilidad. La mayoría de los estadounidenses obtienen esta cobertura mediante sus empleos o porque cumplen con los requisitos establecidos en la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio (ACA u Obamacare). No bien así, se estima que varios millones de personas, incluso niños, quedarán desprotegidos al no poder acceder más a la atención médica preventiva ni a recetas de medicinas básicas. La tasa de falta de cobertura pasará, así, del histórico 8.3 por ciento actual (el más bajo registrado) a 9.3 por ciento el próximo año.  

Para muchos, la falta de atención médica se traducirá en enfermedades crónicas desatendidas —como diabetes, afecciones cardiovasculares e hipertensión— que podrían salirse de control. Tarde o temprano, estos pacientes terminarán en las salas de urgencias y en onerosas hospitalizaciones, todo a expensas de los contribuyentes estatales, lo cual resulta irónico, pues los gobiernos estatales impulsan la purga del Medicaid para ahorrar dinero. 

Hay una alternativa, sin embargo: según la experiencia de una organización conformada por 2,500 médicos independientes —en su mayoría de atención primaria—, se demuestra que, al prestar una atención económica y de calidad a los beneficiarios del Medicaid, pueden generarse ahorros significativos en beneficio de los contribuyentes. Estos médicos independientes son parte de SOMOS Community Care, una red única en su tipo, que atiende a cerca de un millón de los beneficiarios más vulnerables y necesitados del Medicaid de la Ciudad de Nueva York, en su mayoría de origen afroamericano, asiático e hispano.

Los médicos de SOMOS se basan en el sistema del Pago Basado en el Valor Real (VBP), el cual estipula que a los médicos debe remunerárseles conforme a los resultados en el estado de salud de sus pacientes en el largo plazo. Entre más sanos estén los pacientes, mayor será la compensación del médico que los atiende. SOMOS ha establecido un modelo de atención que facilita y anima a los médicos para que den lo mejor de sí mismos. La clave del éxito es que los médicos conozcan realmente a sus pacientes y respondan a sus necesidades particulares, ya sean médicas, psicológicas o sociales. Este conocimiento integral de los pacientes forja una estrecha relación médico-paciente, donde el doctor asume el rol de una personalidad confiable, similar al tradicional médico de cabecera de antaño, quien era un líder reconocido y respetado en su comunidad.    

Los Trabajadores Comunitarios de la Salud son parte crucial de este modelo, ya que son los ojos y oídos de los médicos de SOMOS: realizan visitas domiciliarias para recordarles a los pacientes sus citas médicas y para evaluar sus condiciones de vida en general. La vivienda podría tener problemas de humedad y de plagas; el dinero podría escasear a causa del desempleo, y quizás no sea fácil acceder a alimentos nutritivos, al transporte o a la educación. A estos factores se les conoce como Determinantes Sociales de la Salud, y tienen un impacto decisivo en la salud física y psicológico de las personas.

La atención prestada a los pacientes es coordinada y registrada cuidadosamente para darle seguimiento a cada caso. SOMOS transforma los consultorios en Hogares Médicos Centrados en el Paciente, y así funcionan como puntos de acceso donde los pacientes reciben la atención integral que requieren. El médico primario monitorea el progreso de cada paciente, determinando, por ejemplo, si debe referirlo a un especialista. Nunca se le abandona a su suerte para que encuentre por su propio pie la atención que precisa a través de un sinuoso laberinto de dificultades, como ocurre con el Medicaid tradicional. 

Finalmente, pero no por ello menos importante, cabe señalar que muchos médicos de SOMOS comparten las mismas raíces étnicas y culturales de sus pacientes, lo cual fortalece la relación de confianza que se ha forjado entre ambos dentro de sus barrios y comunidades.

Al funcionar como parte de una innovadora iniciativa de atención médica impulsada por el Departamento de Salud del Estado de Nueva York — la Reforma del Sistema de Entrega de Pagos e Incentivos (DSRIP)—, SOMOS demostró que la atención médica de calidad es capaz de generar ahorros significativos. Esto fue así gracias a que SOMOS logró reducir exitosamente en 25 por ciento las visitas innecesarias a las salas de urgencias y las costosas hospitalizaciones en la misma proporción. Este logro significó ahorros del orden de los $330 millones de dólares en beneficio de los contribuyentes del estado de Nueva York.

La reforma de Medicaid —principalmente a través de la introducción del sistema del Pago Basado en el Valor Real— evitaría la purga de beneficiarios del Medicaid y, mejor aún, permitiría tener pacientes más sanos y, al mismo tiempo, generar ahorros significativos para los gobiernos estatales.