jueves, 10 de enero de 2019
sábado, 29 de diciembre de 2018
Año Nuevo…Vida Nueva y Un Mundo Mejor
Fin
de año y comienzo del nuevo es época de despedidas y bienvenidas. Es época de
buenos deseos y de hacer votos por la prosperidad de los seres queridos y de la
entera humanidad. Pero, sobre todo, es tiempo de balances, de buenos propósitos
e intenciones….
Cuando
termina el año, evaluamos lo cosechado y lo no logrado respecto de los
objetivos y metas que nos trazamos para el año que termina… Metas que van desde
el plano meramente individual y muy personal hasta las que trascienden
fronteras familiares, sociales, raciales, ideológicas y culturales, para
abrirse a las mejores intenciones y propósitos por el bien de todos los que
habitamos la tierra.
Vivimos,
quién lo ignora y quién lo duda, tiempos de profundos cambios y de crisis que a
todos nos afectan, nos angustian y nos llenan de incertidumbre respecto del
futuro próximo de la vida de cada uno, de nuestros más próximos, de nuestros
connacionales y del mundo…
Cambios
y crisis que tocan todos los estamentos de la vida del hombre en sociedad y en
todo el planeta. Crisis y cambios que tienen que ver con la esfera de lo
político, lo económico, lo religioso, lo cultural, lo social, etc… Crisis de
estructuras, crisis en las instituciones y en las organizaciones sociales. Hay
crisis y cambios en lo tradicionalmente conocido y establecido… Si algo
caracteriza nuestro tiempo es la incertidumbre sobre lo que está por venir…
Nadie,
ninguno de nosotros, es ni puede ser un espectador pasivo o o ajeno ante lo que
pasa en el escenario de la vida del hombre sobre la tierra. Todos somos
corresponsables de la historia que vamos construyendo o destruyendo. Somos
profundamente solidarios en el bien y en el mal. Ninguna de nuestras palabras y
hechos, de nuestras acciones u omisiones deja de tener repercusiones en la
cotidiana tarea humana de construir mejores vidas personales, mejores familias,
mejor sociedad y mejor mundo….
Un
somero análisis de nuestra presente realidad a nivel micro o macro, a nivel
personal, familiar, social, nacional o mundial, nos permite reconocer grandes
avances y, al tiempo, enormes y muy graves problemas.
Los
avances tienen que ver, en su mayoría,
con el crecimiento en lo material y financiero, con el mundo del
mercado, de la ciencia, de la técnica, de la tecnología y de las
telecomunicaciones. Pero, lamentablemente, pareciera que a medida que crecemos
en lo material decrecemos en los aspectos morales y espirituales. La evidencia
de los acontecimientos cotidianos y noticiosos nos alertan sobre el
decrecimiento en el mundo de los valores e ideales profundamente humanos que
sustenten y promuevan la construcción de un mundo mejor, más justo, más
equitativo, más solidario, más compasivo, más fraterno: un mundo como una gran
mesa en el que todos tengan derecho al asiento y al compartir en paz y
prosperidad.
Deseo,
al comienzo de este año nuevo 2019 que todos hagamos conciencia de la
importancia que tienen cada una de nuestras muy personales e individuales
intenciones, decisiones acciones u omisiones para la construcción de las
estructuras e instituciones sociales. Que entendamos, de una vez por todas, que
nuestro ser y quehacer cotidiano no es indiferente al destino de toda la
humanidad. Que nuestro aporte y granito de arena cuenta y mucho en las
cordilleras de bien y de bienestar que hay que construir en la búsqueda de un
mejor presente y mejor mañana para todos. Que, a diario, no somos espectadores
sino protagonistas de nuestra propia historia de y de la de nuestros próximos.
Porque
si nuestros mayores y más graves problemas y crisis tienen que ver con las
estructuras sociales carcomidas por la corrupción, ello se debe a la crisis de
los hombres que las crean, conforman y sostienen y, más que eso, a la crisis
profunda de valores situada en el interior de cada uno de nosotros mismos:
crisis en el espíritu del hombre, de los hombres; crisis en el espíritu humano.
Invito,
por tanto, a todos a una evaluación honesta sobre los principios, valores,
metas e ideales que rigen nuestras actitudes y acciones. Invito a todos en esta
época de un año que termina y otro que viene y que esperamos todos con ilusión,
para llenarnos de los mejores anhelos, hacer los mejores votos y obrar en
consecuencia para para hacer del 2019 un año de mejores logos en la consecución
del bien común y de la paz para todos los hombres y todos los pueblos de la
tierra.
Es
mucho lo que hemos hecho pero mucho más lo que nos falta por hacer. Nuestra
historia y destino está en las manos de cada uno. Y nuestro quehacer y accionar
cotidiano dependen de lo que moral y genuinamente somos cada uno de nosotros
como personas, de nuestros valores e intereses. Y porque nuestras obras
reflejan nuestros valores, deseo que todos los días del 2019 nos revelen a cada
uno de nosotros como mejores seres humanos y mejores ciudadanos del mundo. Bien
lo dice la canción: “Año nuevo, vida
nueva, más alegres lo días serán… “FELIZ y PROSPERO AÑO NUEVO!
sábado, 22 de diciembre de 2018
NAVIDAD: UNA LLAMADA…

Hay hombres y mujeres cuya vida no podemos ignorar. Simón
Bolívar, Juana de Arco, Martin Luther King, Marie Curie, Ghandi, Teresa de
Calcuta, Marx, Rosa Parks, Edith Stein...
¿Qué fue lo que hicieron estos hombres y mujeres para causar el impacto
que causaron en la historia de la humanidad? Lo que hicieron fue simplemente
vivir e hicieron de su vida una llamada…. Entre ellos hay
un hombre que produjo el mayor impacto en la historia de la humanidad: JESUS DE
NAZARET. Nos encontramos contando 2018 de historia a partir de su nacimiento en
la pequeña aldea de Belén. Este acontecimiento es el que marca las fiestas
decembrinas en el mundo. Si hay mensajes, luces, regalos, viajes, vacaciones,
estrenos, encuentros familiares, música y fiesta es porque celebramos un
aniversario más de su nacimiento.
Diciembre,
entonces, le recuerda al mundo el nacimiento de Jesús de Nazaret, pero con la
celebración de su nacimiento recordamos, sobre todo, sus grandes aportes a la
historia de la humanidad y lo que su vida toda, sus hechos y sus palabras
contienen y significan no sólo para sus discípulos, los cristianos de todos los
tiempos, sino para todo hombre y mujer de buena voluntad.
Así,
en primer lugar, toda la vida y obra de Jesús de Nazaret contiene una propuesta,
una invitación para todos los seres humanos para la construcción de un mundo
mejor mediante el reconocimiento de que somos hermanos, hijos del mismo Dios, a
quien enseñados por Ël podemos llamar Padre bueno, compasivo y misericordioso.
Reconocimiento, según el cual, podemos alcanzar la felicidad que todos
anhelamos amándonos los unos a los otros, sirviéndonos, perdonándonos,
compartiendo, solidarizándonos, tolerándonos, entendiéndonos los unos a los
otros. Esta propuesta de AMOR choca contra toda forma de egoísmo, de
injusticia, de discriminación, de violencia y de muerte.
La
propuesta de Jesús de Nazaret con todo su mensaje y el testimonio de su misma
vida son, permanente, una llamada, una invitación y un desafío al mundo entero
por hacer de la existencia en la tierra un espacio-tiempo mejor y más amable
para todo hombre y mujer que viene a este mundo.
La
celebración de la Navidad, del nacimiento de Jesús de Nazaret, por otra parte,
nos recuerda y nos marca a todos un derrotero, un camino, una filosofía de
vida, una lógica, unos principios, unos valores, un sentido para la vida que
normalmente no es ni nuestro camino ni nuestra lógica. Así, mientras vamos
construyendo una vida y una sociedad en la que lo importante es tener,
aparentar, disfrutar a costa de lo que sea, cuidarnos y protegernos
egoístamente, acaparar, acumular, atropellar y aplastar para escalar, para
subir, para trepar... Jesús de Nazaret nos recordará siempre otra lógica, otra
dirección para la vida de los hombres en la tierra si queremos ser felices: la
lógica del pesebre de Belén, de la humildad, del abajamiento, del
desprendimiento, de la donación total de la vida, la lógica del servicio al
otro, especialmente al más necesitado, hasta las últimas consecuencias, lógica
del perdón, la lógica del amor hasta la cruz…
Finalmente,
la celebración de la NAVIDAD también nos recuerda a todos – no sólo a los
cristianos – la importancia de lo humano, de lo verdaderamente humano. El
significado profundo y cristiano de la Navidad contiene y revela a todos esta
verdad: a Dios le importan la humanidad y todo lo profundamente humano. En el
niño envuelto en pañales y recostado en el pesebre, en el hombre que predicó en
Galilea y que lavó los pies de sus discípulos, en el que curó amando y se dio a
todos sin medida, en el que entró en conflicto con las estructuras legales y
cultuales de su tiempo porque puso por encima de todo el AMOR hasta morir
colgado en un madero, los cristianos
confesamos al Hijo de Dios, en todo semejante al Padre, y reconocemos en Él la
suma y perfecta revelación de la divinidad de Dios en su humanidad y el
proyecto de hombre que Dios tiene para todo hombre. Entonces desde la primera
Navidad, hasta hoy, nada que sea humano nos puede dejar indiferentes. Porque es
en lo profundamente humano como Jesús en lo que se revela lo absolutamente
divino como Jesús mismo.
Podremos
intentar soslayar con mil manifestaciones y términos el significado de la
Navidad. En nombre del pluralismo ideológico y del respeto por las mil
creencias podremos intentar eludir el significado de la navidad o confundirlo
con una fiesta más, con unas vacaciones más durante el año pero no podremos
evitar reconocer que la propuesta de la vida y obra de Jesús de Nazaret siguen
siendo una llamada, una invitación para la construcción de “un cielo nuevo en una tierra nueva”,
para la construcción de una vida personal y social según otra lógica, otra
criteriología… según la cual podamos amarnos los unos a los otros en respeto
absoluto por la dignidad y los derechos fundamentales de cada ser humano: con
amor y respeto absoluto por todo el hombre y por todos los hombres.
Navidad
entonces es memoria bimilenaria de lo acontecido en Belén, es un regalo de Dios
para el mundo en el niño del pesebre, pero es también y sobre todo una propuesta,
una invitación, una llamada, un reto, una tarea, un compromiso… ¡FELIZ NAVIDAD!
jueves, 22 de noviembre de 2018
Agradecer…Para Ser Felices
DAR GRACIAS es una acción que surge de
la capacidad que tiene el ser humano de reconocer bondad y belleza en su vida,
en su entorno, en los otros, en todo lo que es, en todo lo que tiene y le
acontece.
Celebraciones de acción de gracias se
han realizado desde siempre en las más diversas comunidades, épocas y culturas
de la historia de la humanidad. Aquí, en los Estados Unidos de Norteamérica,
todos hemos crecido conociendo y celebrando la gesta histórica según la cual,
en los orígenes de esta gran Nación, concretamente en el año 1623 en Plymouth
(en el actual Estado de Massachusetts) tuvo lugar un encuentro y una comida de
acción de gracias por la buena cosecha. Dado que al principio la colonia de
Plymouth no tenía suficiente comida para alimentar a la mitad de los 102
colonos, los nativos de la tribu Wampanoag ayudaron a los peregrinos
dándoles semillas y enseñándoles a pescar. La práctica de llevar a cabo un
festival de la cosecha como éste no se volvió una tradición regular en Nueva
Inglaterra sino hasta finales de la década de 1660.
Esta Nación cuenta entonces, en sus
cimientos históricos, con una celebración de ACCIÓN DE GRACIAS que se ha venido
conmemorando de generación en generación y que se constituye en la fiesta anual
más importante de todas las familias estadounidenses.
Es una celebración, entonces, para
hacer memoria de las gestas históricas que dieron origen a la Nación que
habitamos, en la que hoy vivimos, amamos, trabajamos, soñamos y esperamos… Pero
es, sobre todo, una celebración – como su nombre lo indica – para agradecer,
para dar gracias, para aprender a dar gracias, para volver a dar gracias…
La situación actual del hombre en
sociedad la define y condiciona una cultura según la cual hay que tener dinero
para poder ser parte del mundo del mercado, del mundo de la oferta y la
demanda, del materialismo y del consumismo; mundo en el que tienes lo que
compras, tienes lo que puedes, lo que mereces, lo que – con tu esfuerzo laboral
y económico – logras y obtienes.
En esta visión economicista del ser
humano y de la sociedad, se va perdiendo la capacidad de percibir en la
existencia humana cotidiana el don de la gratuidad de la vida; se va perdiendo
el valor de lo que no se puede ni comprar ni vender, se va perdiendo el valor
de los valores inmateriales (el amor, la familia, el encuentro, la solidaridad,
la amistad, la bondad, etc.) que son reemplazados por el valor de las cosas y
objetos, de lo tangible, de lo material
e inmediato, de lo efímero, de lo desechable y pasajero.
Por ello, el DIA DE ACCION DE GRACIAS
vuelve a recordarnos la importancia de la gratitud en la vida del ser humano,
la urgencia de ser capaces de nuevo y cada día de reconocer los motivos que
tenemos para agradecer y ser felices. Porque el hombre que es capaz de
agradecer es un hombre feliz y es feliz aquel que tiene la capacidad de
encontrar y reconocer en la vida motivos para ser agradecido.
Pero el DIA DE ACCION DE GRACIAS no es
sólo un día para agradecer. También ha de ser un día que nos empuje a construir
motivos para continuar agradecidos y agradeciendo. Ha de ser una fiesta
nacional en la que todos nos comprometamos a ir construyendo una sociedad en la
que todos tengamos motivos para DAR GRACIAS. Dicho de otra manera, ha de ser un
día en el que no haya un solo hombre o mujer en los Estados Unidos que no
encuentre y no tenga motivos válidos para agradecer, para DAR GRACIAS. Y esto
sólo es posible si todos vamos construyendo mejores relaciones interpersonales,
mejores relaciones familiares, unas más justas relaciones económicas, más
solidarias relaciones políticas, más humanas relaciones culturales, etc.
Deseo que en este día de ACCION DE
GRACIAS 2018 todos tengan motivos para agradecer y entre todos vayamos
construyendo una Nación en la que ésta, su principal efemérides,
la puedan celebrar todos los que aquí habitamos con motivos válidos y
condiciones humanas, verdaderas y justas para DAR GRACIAS. ¡Felíz día¡
lunes, 30 de abril de 2018
La reforma del sistema de salud pública y la pérdida del arte de sanar
En 1996, el prestigioso Dr. Bernard Lown —profesor emérito de
cardiología en Harvard y fundador del Grupo Cardiovascular Lown, entre otras
distinciones— publicó La pérdida del arte
de sanar. Este libro puede tener más de 20 años, pero su mensaje es más
actual que nunca, y bien podemos asegurar que es más urgente hoy su lectura que
en 1996. El New York Times sacó a la
luz el mensaje del Dr. Lown al publicar una página de opinión escrita por un
interno del Hospital para Mujeres Brigham de Boston, quien encontró al
venerable médico siendo tratado por neumonía en ese mismo hospital.
En La pérdida del arte de sanar,
el Dr. Lown señala que “los médicos no atienden más a una persona única, sino
que se preocupan sólo por partes fragmentadas, enfermas” del cuerpo humano. La
relación médico-paciente —el autor se lamentaba entonces, y aún se lamenta hoy—
se ha vuelto impersonal, mecánica, remota y fría. En La pérdida del arte de sanar, urgía a recuperar “la tradición de
tres mil años que vinculaba al médico y al paciente mediante una afinidad
especial de confianza mutua”.
Como médico residente, Rich Joseph escribió en su columna que el Dr.
Lown ha convocado a “retornar a las bases de la profesión médica: saber
escuchar para conocer al paciente más allá de los síntomas; palparlo con
cuidado durante el examen médico para transmitirle atención; usar palabras que
reafirmen su vitalidad; y atender las situaciones de estrés de sus
circunstancias vitales”.
En 1996, el Dr. Lown dejó en claro que no estaba conforme con el estado
de los temas sobre los que había alertado todos esos años, y a los que hoy
describe como “la industrialización de la profesión médica”.
Vale la pena citar ampliamente el artículo del Times porque describe deliberada y atinadamente el estado actual de
la atención médica en Estados Unidos, tanto en su forma comercial como en la
financiada con recursos públicos. El caso ha empeorado últimamente, con el Medicaid
tradicional siendo particularmente propenso a una atención médica impersonal y
poniendo énfasis en tratamientos transaccionales bajo la modalidad de exámenes
y citas superficiales en el consultorio; fórmula que es proclive al desperdicio
y al fraude, y que ofrece ninguna o muy pocas oportunidades para establecer un
vínculo entre el paciente y el médico.
La Reforma del Sistema de Entrega de Pagos e Incentivos (DSRIP, por sus
siglas en inglés) es un enfoque pionero del Medicaid impulsado por el Departamento
de Salud del Estado de Nueva York, y el cual acaba de iniciar su cuarto año de
operaciones de su plazo estipulado de cinco años. Su objetivo: reducir en 25
por ciento el uso hospitalario evitable al término de su quinto año, lo cual
arrojará ahorros de más de doce mil millones de dólares a los contribuyentes
del estado de Nueva York.
Estos datos y cantidades son sorprendentes; pero por muy importantes que
sean para el resultado final, en realidad son secundarios. En el corazón de la
DSRIP palpita una atención superior, holística de los pacientes del Medicaid,
quienes son tratados como seres humanos, no como centros de costos o paquetes
de diversos malestares y enfermedades: la atención, precisamente del tipo que
insiste el Dr. Lown que se ha desaparecido.
SOMOS Community Care es uno de los 25 miembros del llamado Sistema de
Proveedores de Desempeño (PPS, por sus siglas en inglés) del estado de Nueva
York, y el cual es financiado por la DSRIP. Para poder calificar para el máximo
financiamiento, cada miembro del PPS debe ajustarse a estrictas fechas de
entrega, proporcionar ciertos niveles de atención médica y cumplir normas
cruciales, todo lo cual conduce, en última instancia, a esa impresionante
reducción en el número de hospitalizaciones. La DSRIP se basa en la fórmula del
Pago Basado en el Valor Real (VBP, por sus siglas en inglés) o en el
pago-por-desempeño. Esto significa que a los médicos y a otros proveedores no
se les remunera conforme a los exámenes realizados o a las consultas
efectuadas, sino con base en los resultados del estado de salud de sus
pacientes en el largo plazo. Si sus pacientes se mantienen sanos, sus médicos
ganan más. Así de sencillo.
El VBP, sin embargo, es un medio, no un fin en sí mismo. La atención
médica basada en el valor real significa que a los médicos se les recompensa y
reconoce en la misma medida que atiendan más estrechamente a sus pacientes. Una
mejor atención —para citar al Dr. Lown de nuevo— depende del desarrollo de esa
“afinidad de confianza mutua” entre el doctor y su paciente. Un vínculo de esta
naturaleza requiere que los médicos hagan un esfuerzo genuino para llegar a
conocer realmente a sus paciente, lo cual precisa tiempo, energía y recursos.
Ofrecer una auténtica atención médica superior significa que los médicos
y su personal deben realizar un esfuerzo extraordinario, no sólo para evaluar
integralmente la salud física del paciente, así como su salud mental; sino
también para conocer a su familia, las condiciones de vida de la familia, y
tomar conciencia de los factores ambientales y sociales que afectan la vida de
ese hogar: los llamados determinantes
sociales de la salud, mismos que el Dr. Lown describe sucintamente como
“las situaciones de estrés de las circunstancias vitales [del paciente]”. Sólo por medio de esta modalidad
intensiva, paciente, persistente y exigente, los médicos pueden convertirse de
nuevo en sanadores genuinos, confidentes de los pacientes, y al mismo tiempo en
líderes confiables y admirables de su comunidad.
SOMOS Community Care es un caso único entre los 25 miembros del PPS de
Nueva York, toda vez que ofrece servicios a los residentes más pobres de la
Ciudad de Nueva York a través de una red de médicos independientes. Los demás
proveedores del PPS operan desde hospitales, casi todos en enormes sistemas
corporativos, donde es más difícil establecer un encuentro personal y genuino
con los pacientes. SOMOS apoya a sus médicos mediante un equipo de Trabajadores
Comunitarios de la Salud (CHWs, por sus siglas en inglés), quienes se encargan
de capacitar al personal administrativo en el registro digital de las prácticas
médicas —liberando así al doctor para que se dedique de tiempo completo a sus
pacientes—, y quienes efectúan visitas médicas a domicilio de ser necesario,
para asegurarse de que las prescripciones y los regímenes médicos se cumplen
realmente, retroalimentando así a los médicos con información vital sobre las
condiciones domésticas de los pacientes.
En suma, SOMOS se esfuerza actualmente en reivindicar al médico de
cabecera de antaño, convirtiéndolo de nuevo en una figura familiar y confiable
dentro del barrio. En muchos casos, nuestros médicos viven y trabajan en las
mismas comunidades de sus pacientes, y a menudo comparten con ellos sus raíces
étnicas. La competencia y sensibilidad cultural, de hecho, es el sello
distintivo de la fórmula VBP de la DSRIP.
Es necesario enfatizar que más de 2,000 médicos, en su mayoría miembros
de Asociaciones de Práctica Independiente, se han comprometido a formular su
relación con la DSRIP. La anterior fórmula del Medicaid fijaba un nivel de
ingresos predecible y seguro. El modelo de pago-por-desempeño, en contraste,
significa que los médicos deben esforzarse más para ofrecer una atención médica
superior, a fin de poder obtener una remuneración mayor. Al igual que los
microempresarios, nuestros médicos se arriesgan de verdad, y merecen el mayor
reconocimiento por ceñirse al llamado de su vocación profesional en una
modalidad que de ninguna manera está exenta de riesgos.
La atención médica basada en el valor real es la nueva ola de la reforma
del sistema de salud pública; si ofrecerá una atención médica superior es
gracias, en parte, a su énfasis en la medicina preventiva. Esto se traduce en
costos médicos menores al mantener más sanas a las personas, lejos de los
hospitales, etc. Por ello, tendría mucho sentido que los responsables de las
políticas en esta materia comenzaran a analizar con mayor acuciosidad la
atención médica basada en el valor real y a considerar la posibilidad de financiar
los esfuerzos de las Asociaciones de Prácticas Independientes. Esto permitiría
que el médico independiente tenga éxito como emprendedor bajo el régimen del
VBP al proporcionar atención médica realmente personalizada, cuya calidad
depende de esa “afinidad de confianza mutua” entre el médico y el paciente.
Este sería un complemento mucho más necesario a la financiación masiva de los sistemas
hospitalarios, inevitablemente más impersonales, que actualmente dominan el
ámbito de la salud financiado con fondos públicos.
En cuanto a SOMOS, actualmente allanamos el terreno
para poder sobrevivir más allá del plazo obligatorio de la DSRIP, mismo que
concluye el 31 de marzo de 2020. SOMOS Community Care seguirá funcionando como
una entidad comercial. Nuestra experiencia al día de hoy nos ha infundido la
confianza necesaria para desarrollarnos bajo la fórmula VBP y, por eso, estamos
preparados para, literal y figuradamente, ¡depositar allí nuestro futuro!
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SOMOS
lunes, 23 de abril de 2018
¡POR LOS MIGRANTES DEL MUNDO ENTERO!
El fenómeno de las migraciones humanas es uno de los
fenómenos más complejos, masivos, globales y la mayor
causa sufrimiento, de dramas y problemas humanos que vive hoy la humanidad. Es
un fenómeno muy complejo pues en el convergen y se suman todos los desafíos no
resueltos que tiene la humanidad para hacer de este mundo un planeta más
humano, más justo y más solidario: la corrupción administrativa y gubernamental
en distintos países, la inequidad social, la injusticia social, las mil formas
de violencia y de muerte, epidemias, hambrunas, intolerancia, racismo,
distintas formas de discriminación, etc.
Las cifras y las dimensiones del fenómeno migratorio a
nivel mundial trascienden ya todas las fronteras, las razas, los credos, las
culturas, las ideologías y se instaló – dicho fenómeno migratorio - en la
experiencia del diario vivir en la tierra con sus dimensiones dantescas,
infrahumanas, apocalípticas en el sufrimiento que padecen los hombres y
mujeres, niños, jóvenes y ancianos que – por las más variadas razones – tienen
que dejar sus orígenes para buscar un mejor futuro próximo en otros
territorios, en territorios extraños y, muchas veces, franca y definitivamente
hostiles.
El fenómeno de grandes masas de migración humana a
todos nos afecta. La humanidad entera es solidaria en el bien y en el mal que
vamos construyendo todos para todos. Sin embargo, es un fenómeno cuyas
soluciones de raíz se van aplazando indolente e indefinidamente porque todos,
gobernantes y ciudadanos del mundo, preferimos evadirlo…
Quienes protagonizan directamente el fenómeno
migratorio son – en su inmensa mayoría – hombres y mujeres que se encuentran en
la vergonzosa franja social que padecen, como víctimas, lo que el Papa
Francisco está llamando “la cultura del descarte”, o de “lo desechable”. Es
decir, hombres y mujeres a los que habiéndoseles empobrecido porque se les han
negado toda clase de accesos y oportunidades sociales luego son “descartados”
por no ser importantes en el engranaje económicamente productivo de este mundo
globalizado.
Las causas de este doloroso y masivo fenómeno
migratorio son variopintas y van desde la búsqueda de mejores condiciones de
vida económica, hasta desplazamientos forzosos por causas de tipo político,
religioso o por el acoso de distintas formas de violencia en los países de
origen.
Ejemplos de este fenómeno en la actualidad son las
enormes masas de población migrante que se desplazan – muchas veces a costa de
la propia vida – de África hacia Europa, de Siria e Irak hacia Europa, del
mundo entero y de América Latina hacia los Estados Unidos, etc.
Este es un problema complejo y mundial, masivo y
global, que nos atañe, afecta e involucra a todos y al que habría que responder
atacando las causas y ejecutando soluciones de igual magnitud y complejidad: en
los países de origen, en el doble padecimiento de quienes emigran (el
sufrimiento del desarraigo – por una parte – y la no bienvenida – por otra
parte - en los territorios donde intentan llegar a rehacer sus vidas); además
de las soluciones que piden con urgencia los nuevos problemas que se crean y
ocasionan en los lugares de destino o países receptores de los grandes
movimientos de migración humana.
Hasta hoy, a este fenómeno tan característico,
protuberante, dramático, de tantas aristas humanas y sociales y de tantas
urgencias en el mundo de hoy se responde con indolencia, con indiferencia, sin
darle prioridad en los planes y programas gubernamentales, con muros, con
barreras, con intolerancia y sin atacar las primeras causas: la ineficacia y corrupción
administrativa, la injusticia social y la inequidad en la distribución de
recursos, bienes, servicios y oportunidades sociales que obligan a tantos
millones a emigrar y que, por otra parte, convierte – esa misma inequidad y al
mismo tiempo – a algunos lugares de la tierra en polos de atracción para los
desplazados y desterrados de todos los días y de todos los rincones de la
tierra.
Ni los políticos de turno de cada país de partida de
las grandes masas migratorias (envueltos casi siempre en enormes fenómenos de
corrupción), ni los centros de llegada, ni los organismos internacionales
creados con vocación humanitaria global (Unión Europea (UE), Organización de
las Naciones Unidas (ONU) y sus Departamentos (FAO, OMS, OIT, etc) , Fondo
Monetario Internacional (FMI) Banco Mundial, etc…) resuelven de manera efectiva
con fórmulas humanitarias – y no guerreristas y militares – el fenómeno
migratorio actual. Urgen, por tanto, soluciones que devuelvan a todos los
afectados y de manera urgente, su dignidad de personas, con programas no
asistencialistas sino de promoción y desarrollo humano sostenible.
Urge, además, que las instituciones e iglesias de las
más variadas doctrinas y denominaciones religiosas presten a la humanidad,
especialmente ante este fenómeno de tanto sufrimiento humano, su servicio y
tarea profética. Que los líderes religiosos anuncien y denuncien todo cuanto en
este fenómeno – como en otros – menoscaba la dignidad humana e impide la
realización digna y humana – individual y socialmente - de todos los hombres y
mujeres afectados. Lo contrario, se convierte en un silencio cómplice de la
indiferencia de todos los estamentos y sectores de la humanidad.
Que podamos construir un mundo como una gran mesa para
todos, donde todos tienen igual cabida y donde todos - solidariamente – nos
respetamos y compartimos espacios de vida abundante es una tarea que nos
convoca a todos. Al mismo tiempo, el fracaso en la construcción de un mundo más
justo, más humano y solidario es una derrota que nos afecta a todos y que a
todos nos llena de vergüenza. Es poco lo que hemos hecho y es muchísimo más lo
que nos queda por hacer, especialmente en lo tocante a la dolorosa experiencia
de nuestros hermanos migrantes del mundo entero.
domingo, 1 de abril de 2018
Pascua: Vida nueva y abundante para todos
Por estos días, el mundo
católico se apresta a celebrar la solemnidad más importante del año litúrgico:
LA PASCUA de la RESURRECCION DE JESUCRISTO.
Y pretendo en estas
líneas, reflexionar con ustedes, sobre dos aspectos y significados
muy importantes que tiene esta fiesta para la humanidad entera, para el mundo
cristiano y concretamente para nuestra sociedad norteamericana.
En primer, la confesión
de fe en la Resurrección de Cristo tiene sustrato histórico en la
transformación de vida que experimentaron unos hombres y mujeres – primeros
cristianos – quienes se reconocieron y confesaron a sí mismos y para los demás,
como hombres y mujeres NUEVOS, con una mentalidad renovada, capaces ahora de
entender todo el proyecto de vida de Jesús de Nazaret y de vivirlo, de ponerlo
en práctica, con una NUEVA visión de Dios, del mundo, del otro.
Unos discípulos que
habían acompañado a Jesús en sus correrías y tarea predicadora, que fueron sus
primeros testigos, sus íntimos, pero que torpemente no lo entendieron, lo
negaron, traicionaron y abandonaron, salen ahora por el mundo – hace ya dos mil
años – proclamando que Cristo vive y vive en ellos porque les cambió, les
renovó, les transformó sus vidas. Ahora viven en plenitud el mandamiento del
amor, en el reconocimiento de que son hermanos, hijos del mismo Padre del
cielo, tal y como Jesús había vivido y les había enseñado.
¡Cuánta falta tenemos
todos, todos los días de renovarnos, de cambiar, de mejorar personal e
individualmente como seres humanos, de transformarnos, de PASAR – precisamente
eso es lo que significa la palabra PASCUA en hebrero “PASO” – de nuestros
resentimientos, temores, pequeños o grandes odios, diferencias, intolerancias,
discriminaciones, rencillas, divisiones, formas de violencia y de muerte a
formas nuevas de comprender y de vivir la vida, nuevas, renovadas y
transformadas formas de relacionarnos los unos con los otros, para hacer
posible una convivencia si no fraterna al menos mínimamente humana y
civilizada!
El primer significado de
la Pascua cristiana para todos es VIDA NUEVA. ¡Y cuánta aplicabilidad, y cuánta
urgencia y cuán necesario este mensaje de la Pascua cristiana para nuestra
sociedad estadounidense, aquí y ahora!
Nos circundan y angustian
mil formas de violencia y de muerte en los hogares, en las calles y en las
escuelas, nos agobia el desempleo y el futuro próximo, enfermedades e
incertidumbre política, el uso de drogas en los jóvenes y el enorme número de
familias destrozadas, la pérdida o la mutación de los valores tradicionales por
la primacía del tener sobre el ser, la búsqueda del placer y del poder a toda
costa, sin importar los medios y como fin último de la existencia humana, etc…
Este panorama que va
tornando irrespirable cada vida humana individual y la existencia y convivencia
de todos en sociedad, clama – con urgencia – por una transformación, un cambio,
una “metanoia”, una VIDA NUEVA, personas transformadas para la re-construcción
de instituciones renovadas, más justas, más solidarias, más humanas.
En segundo lugar, e inseparable
del primer aspecto ya subrayado, la confesión de la Resurrección de Jesús
significa un triunfo de la VIDA sobre la muerte, un PASO del fracaso a la
victoria. Así, PASCUA es sinónimo de “abundancia de vida” y de la vida como
palabra final sobre el destino del hombre, de todo hombre que viene a este
mundo.
Los males anteriormente
enlistados y muchos más, que como individuos y sociedad nos aquejan y angustian
a diario, piden que cada uno de nosotros, pasando de lo malo a lo bueno, de lo
inhumano a lo humano, de lo perfectible a lo mejor, de la mentira a la verdad,
de los errores a la honestidad, de lo torcido a la rectitud en la conciencia,
en las palabras y en los hechos, vayamos construyendo – mediante ese PASO, esa
transformación, esa novedad en nuestras vidas, unos espacios sociales de VIDA
ABUNDANTE. Vida abundante que, en nuestra Nación, se manifieste en el mundo de
las leyes y de la política, en el mundo de la economía y de las relaciones
inter-comunitarias e inter-personales, en el mundo del arte y de las ciencias,
en el ejercicio de nuestras profesiones y de nuestros quehaceres cotidianos, en
el mundo del entretenimiento, la recreación y el deporte, en nuestras
experiencias religiosas, etc.
Nuestra sociedad,
orgullosa de tantas conquistas materiales al interior de los Estados Unidos y
en el mundo entero, escenario de tantos logros y motivo de tanta esperanza para
tantos que llegaron o sueñan con llegar aquí, está – al mismo tiempo – transida
de dolores, por sueños incumplidos, por anhelos truncados, por ilusiones rotas,
por mil dolores, sufrimientos y formas de vida injustas e inhumanas que exigen
de nosotros VIDAS NUEVAS para la VIDA ABUNDANTE, próspera, plena, feliz, que
todos esperamos.
Que PASCUA sea, entonces,
todos los días. ¡Que todos los días PASEMOS de lo viejo a lo nuevo y de
escasas, mezquinas y precarias formas de vida a la VIDA ABUNDANTE!
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